En cierta forma, esto puede ilustrarse con el cuento "Deme otro" de Pescetti: una mamá llega a buscar a su hijo (Fernando) a la escuela; la maestra le pone las quejas porque el niño se ha portado fatal otra vez ("no hace caso, contesta, se burla de los compañeros…"). Ante estos reproches, la madre simplemente dice: "Pues, entonces, deme otro." La maestra queda descolocada ante la insólita, tajante y fresca alternativa que la progenitora propone: "¿Cómo que quiere otro niño? ¿Cómo que quiere cambiar a su hijo por otro que haga menos lío? ¿Y cómo van a reaccionar los demás padres cuando se enteren de que usted –intempestivamente- les cambió su nene travieso por su hijo o hija obediente?" Poco a poco, el relato se carga de intenso humor absurdo y el punto cúlmine sucede cuando la madre se empecina en llevarse otro pequeño con el liviano argumento de que fue la primera en llegar a la escuela (eso le da derecho a decidir por encima de los que llegan más tarde) y con la excusa de que: "Hay que hacer algo, maestra, hay que poner límites, si no van de peor en peor." La mamá de Fernando se desentiende de su compromiso educativo, se resigna, "tira la toalla" y -como cuando uno se cansa de un producto porque no le da "satisfacción garantizada"- propone un trueque o demanda una especie de reembolso. No dijo: "¡Haremos algo en casa, maestra! ¡Pondremos límites, antes de que el comportamiento de Fernandito empeore!" ¿El final del cuento? ¡Búsquenlo en el libro "Nadie te creería" de Pescetti o léanlo en alguna esquina de nuestra vida cotidiana! Si nosotros como padres no educamos: ¿Quién educa? ¡El reto está en ser protagonistas y comprometernos! En "El valor de educar", Savater afirma: "Cada vez con mayor frecuencia, los padres y otros familiares a cargo de los niños sienten desánimo o desconcierto ante la tarea de formar las pautas mínimas de su conciencia social y las abandonan a los maestros, mostrando luego tanta mayor irritación ante los fallos de éstos cuanto que no dejan de sentirse oscuramente culpables por la obligación que rehúyen."