De hecho, Salman Rushdie es conocido en el mundo por su polémica novela Los versos satánicos, en la que ficcionaba al profeta Muhammad, fundador del islam. Su libro fue considerado por sectores del mundo musulmán como un acto de provocación y algunos países no solo lo prohibieron, sino que lo declararon un acto blasfemo contra el islam. Por ello, algunos líderes como Ayatullah Khomeni emitieron además la “Fatwa” (un decreto religioso) en la que exigían la pena capital para el autor. Pero no es solo Salman Rushdie, sino también, los periodistas de la revista Charly Hebdo, la mujer cristiana pakistaní Asia Bibi y así se puede continuar con una larga lista de personas que son condenadas por “blasfemia”. Incluso, el mismo viernes a la mañana, un musulmán Ahmadi (miembro del movimiento del que formo parte) fue asesinado en Pakistán a plena luz del día en una calle llena de peatones. Su único “crimen” era que él pertenecía a la rama Ahmadia, que es constitucionalmente perseguida en Pakistán por blasfemia.