El libro de David Peña, dedicado a Bernardo de Irigoyen con motivo de su gira proselitista de 1885, detalla los pormenores de su larga travesía por todo el interior del país. Una vez llegado a Santa Fe, el recibimiento que le brindó la ciudadanía fue formidable. La Comisión Directiva del Club del Pueblo de Santa Fe, por ejemplo, con el coronel Zavalla al frente, se adelantó a recibir al esperado huésped. De Irigoyen fue luego llevado a la plaza 25 de Mayo. Una vez en ella, invitado por el joven Néstor de Iriondo, subió a los balcones de la hermosa casa paterna.

































