El monumento erigido en Pisa, la ciudad en la que murió (1863), enfatiza su condición de astrónomo. Por eso, en su coronamiento, el escultor neoclásico sienés, Giovanni Dupré, creó una maravillosa "Urania", musa de la astronomía, reconocible por la estrella que, a manera de broche sutil luce en su cabellera. Por lo demás, es una mujer de mármol que emana seducción y atrapa la mirada del observador con la fuerza de una energía vital. Ese contraste entre el monumento funerario al que pertenece, erigido dentro de un cementerio secular y único, y la voluptuosa sensualidad que irradia la figura femenina transmisora de vida, es francamente perturbadora. A tal punto que, luego de verla, se olvidan los frescos del siglo XIV y las lápidas del siglo XIII. También, de Mossotti. Sólo queda ella, dueña y señora, en la memoria del visitante. Queda la vida, en un acotado triunfo sobre la muerte.