Que la bandera de la ciudad la lleve en la escuela el mejor compañero. Es una propuesta formal que se presentó hace unos días en el Concejo Municipal. La idea me parece errada, y huele a naftalina, porque insiste en el error de lo individual, lo separado, el "yo primero", cuando el remedio no está en lo individual sino en la poderosa fuerza de la unión, en el equipo.



































