Algunos mandatarios provinciales se expidieron rápidamente, ya a principios de la semana que pasó, a favor del presidente. Pero Omar Perotti decidió tomar distancia del conflicto. Los primeros episodios, el miércoles por la tarde, lo encontraron reunido en la ciudad de Rosario con el intendente de esa ciudad, Pablo Javkin. La coyuntura sorpresiva acotó el encuentro; Perotti viajó después a Rafaela – pasó allí el día de su cumpleaños- y cumplió una semana – pos elecciones- sin actividades públicas en la agenda. Ni siquiera después de los cambios en el gabinete nacional hubo pronunciamientos de su parte sobre la situación; ni suyos ni de sus funcionarios, y ni siquiera asistió al almuerzo en La Rioja, del que participó de manera virtual. Sólo el ministro de Gobierno, Roberto Sukerman, manifestó en plena crisis, y a través de las redes, su apoyo al presidente. El líder político de Sukerman es Agustín Rossi, el ex ministro de Defensa cuyo nombre sonó también para integrar, otra vez, el gabinete nacional. Y también el miércoles apeló a su cuenta de Twitter para avalar a Fernández. El viernes, Rossi contó que había hablado con el propio presidente - no así con Cristina-, y aunque mesurado, volvió a apuntar a Perotti, esta vez, por su silencio. "No me sorprende que no se haya pronunciado. Siendo indulgente, es un político que siempre se ha tomado su tiempo a la hora de tomar decisiones", ironizó.