Más específicamente, el malestar docente ha sido definido como: "el conjunto de consecuencias negativas que afectan a la personalidad del profesor a partir de la acción combinada de condiciones psicológicas y sociales en que se ejerce la docencia". Entre sus principales manifestaciones se encuentran: a) en un nivel conductual: la falta de implicación en el trabajo, la disminución del rendimiento, el absentismo (ausencias, bajas por enfermedad, peticiones de traslado o abandono de la profesión), la inhibición, la rutina, etc.; b) entre las consecuencias psicológicas: el cansancio, la insatisfacción, la irritabilidad, el insomnio, la ansiedad, la depresión, las adicciones y el burnout; c) en un nivel fisiológico: quejas somáticas y enfermedades como úlceras, hipertensión, trastornos cardiovasculares, etc.