Entre el viernes 18 y el domingo 20 de septiembre habrá urnas en Mariúpol, en Melitópol, en Lugansk y en decenas de localidades del sur y el este de Ucrania y en Crimea que el ejército ruso controla desde 2014 y 2022. Habrá boletas, mesas, autoridades de comicio y, casi con seguridad, cifras oficiales de participación difundidas con entusiasmo al día siguiente. Lo que no habrá es una elección, al menos en el sentido que cualquier ciudadano de una democracia le da a esa palabra.


































