Desde hace varios meses el gobierno nacional enfrenta un desafío que hasta el momento no ha podido superar: tratar de que buena parte de los argentinos perciba que la economía está creciendo a tasas altas, que el empleo ha mejorado y se encuentra en niveles de 2016, y que alguna de las causas que alimentan la inflación están relacionadas con un contexto internacional que desde principios del 2020 no ha hecho más que empeorar.


































