Hay quienes afirman que la normalidad no es más que un fenómeno estadístico, es decir, un valor promedio entre los sujetos de una comunidad o cultura. Así, por ejemplo, si en un aula veinticinco de treinta niños permanecen sentados, en silencio y atentos al desarrollo de la clase, por oposición los cinco restantes tendrán más posibilidades de ser diagnosticados con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Tal como se advierte, de la media se obtiene la norma y de allí su desviación, calificada en este contexto como déficit. Según se especifica en los manuales contemporáneos de psicopatología: "La hiperactividad puede manifestarse por estar inquieto o retorciéndose en el asiento, no permaneciendo sentado cuando se espera que lo haga así". Es una frase que el sentido común tomaría por sensata, lo cual no nos impide introducir otras lecturas en lo que sigue.




































