Así, el escenario actual es distinto al que hubo en las elecciones provinciales anteriores desde el retorno de la democracia, donde se sabía desde el inicio del proceso que la disputa iba a pasar en las primeras por las identificaciones partidarias (candidatos del peronismo versus candidatos del radicalismo) y a partir de la década del 90 por figuras importantes y conocidas. Reutemann o Usandizaga, Obeid o Cavallero, Obeid o Binner, Bonfatti o Miguel del Sel, Lifschitz o Miguel del Sel. De uno de ellos, lo sabíamos todos, iba a salir el próximo gobernador.