"Sosegate que ya es tiempo/ de archivar las ilusiones/ dedicate a balconearla,/ que pa´ vos ya se acabó (…)". Allá por 1930, José Zubiría Mansilla jugó con el tiempo transcurrido en la vida de un maduro galán y creó esta recordada obra, "Enfundá la Mandolina", encontrando en su camino a un pianista de la talla de Francisco Pracánico, quien aportó su música, como el verdadero artífice que fue en la consolidación del tango.


































