"En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: 'Maestro bueno… ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?' Jesús le contestó: 'Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre'. El hombre replicó: 'Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud'. Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: 'Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme'. Ante estas palabras, el hombre se marchó triste... porque era muy rico".