El triple femicidio de Florencio Varela -tres mujeres asesinadas con extrema violencia y la transmisión en vivo del crimen a un grupo cerrado en redes sociales- marca un antes y un después en la forma en que entendemos la violencia en la Argentina. No se trató solamente de un hecho policial atroz, sino de un mensaje cuidadosamente diseñado, un acto de propaganda criminal en el que el horror se convierte en espectáculo.


































