Las comunidades marginadas de Salta necesitan agua. Otros sectores necesitan alimentos en el Impenetrable chaqueño. Se incendia la Patagonia. También Corrientes, Santa Fe y hasta Brasil. Alud de barro en Bariloche. Se cayó un puente en el norte y se inundó el centro. Las fronteras están incontrolables. El narcotráfico no deja vivir a los rosarinos. La alfabetización está en el piso mínimo y las drogas están destruyendo a los jóvenes. La pandemia demanda control y vacunación. Esa aparición de coronavirus dejó como precedente la evidencia marcada de cómo todas las agencias del Estado no estaban preparadas para contener a la sociedad. Una vez más fue ahí cuando los Soldados, lógicamente sin ninguna protección extra ni garantías sanitarias brindadas por los gobernantes, salieron a las calles para tender una mano. Infinidad de vicisitudes y problemas sociales donde la política agotó recursos sin lograr resultados o donde no supo – o no quiso – cómo resolverlos. Una sola alternativa como respuesta a todo, que ahora se escucha al unísono entre los diversos sectores partidarios dominantes: los militares.

































