Sin lugar a duda, se plantean grandes desafíos para la política. No solo para la dirigencia y autoridades de turno, sino también para las estructuras de administración pública en sus tres niveles (Nacional, provincial y municipal), mano ejecutora de toda decisión de carácter gubernamental. La gestión de los recursos disponibles, las líneas de mando, los canales de comunicación internos y externos, todo fue superado por la realidad imperante, mientras la frustración de la ciudadanía crece al no ver sus contribuciones reflejadas en servicios públicos de calidad.
































