El dato objetivo es que Juan Pablo Ríos, de 27 años, recibió un disparo por la espalda con entrada en el omóplato derecho y sin orificio de salida. La víctima del disparo se encontraba rodeada de una marea de personas. Lo imprevisto del acto y sorpresa es responsable de que no se iniciara una balacera con miles de potenciales víctimas. El hecho, premeditado y ejecutado con frialdad, fue lisa y llanamente un fusilamiento que no obtuvo la debida dimensión que cabe a un acto que involucra balas de plomo dentro de una muchedumbre.
































