Ocho siglos y medio después de haber dejado este mundo, una de esas verdaderas heroínas, Hildegarda de Bingen (Hildegard von Bingen), sigue iluminando con su legado. Además de santa, es Doctora de la Iglesia, título otorgado en 2012 por el papa Benedicto XVI y que sólo comparten cuatro mujeres. A Hildegarda puede considerársela una revolucionaria, mística, protofeminista, botánica, filósofa, sibila, médica, artista, poetisa, sexóloga, compositora y hasta consejera política.



































