El 3 de septiembre de 1978, con motivo del decimoséptimo aniversario de su ordenación episcopal en 1961, monseñor Vicente Faustino Zazpe predicó la homilía que aquí se transcribe, adaptada para su publicación en este medio:
Desde la Asociación Monseñor Vicente Zazpe se recuerda el legado pastoral y la influencia en la comunidad de Santa Fe de quien fuera una figura clave en la Iglesia argentina. La homilía pronunciada por el entonces arzobispo en el año 1978 resalta su compromiso con la evangelización y el fortalecimiento de la fe en la región.

El 3 de septiembre de 1978, con motivo del decimoséptimo aniversario de su ordenación episcopal en 1961, monseñor Vicente Faustino Zazpe predicó la homilía que aquí se transcribe, adaptada para su publicación en este medio:
"Esta Eucaristía sólo desea poner de manifiesto la adhesión filial a quien el Supremo Pastor Cristo y su Vicario en la tierra han encomendado una porción del rebaño, que sigue siendo de Cristo, apacienta mis ovejas, apacienta mis corderos.
El pueblo de Dios adhiere a su obispo porque desde la fe, penetra el misterio y trasciende las barreras visibles de sus imperfecciones y limitaciones para verlo como principio y fundamente de la Iglesia diocesana.
Esta celebración anual actualiza la visión eclesiológica de la Constitución Conciliar Lumen Gentium donde en la diversidad multifuncional de agentes, carismas y ministerios se plasma una maravillosa unidad que en el obispo tiene su punto focal. En el obispo de hace tiempo y espacio la misión de Cristo.
En él, proyecta Cristo su Magisterio, su Pontificado y su conducción. Actúa en su nombre y con su autoridad. Por su arzobispo, la arquidiócesis de Santa Fe se hace de algún modo contemporánea de la Iglesia Apostólica de los Doce. Hemos dicho que la adhesión al obispo, se articula desde la fe como elemento originante y concomitante.
De ahí que se refiera a su función, sus proyectos y a sus orientaciones. Esta adhesión puede incorporar elementos afectivos o emocionales, de resistencia o cordialidad, reservas o entregas gozosa, pero siempre serán ingredientes adicionales que no podrán determinar, causar o bloquear la única vía maestra de adhesión que viene de la fe y por ella circula (...)".
"Lo primero que quiero decirles es que los quiero; que los amo. No me avergüenzo de esta afirmación, porque fue el primer examen que debió aprobar Pedro antes de comenzar su función pastoral. Los amo en el Señor y para el Señor, porque siguen siendo de Él y para Él.
Los amo en María, porque siguen siendo sus hijos. Los amo en clave de iglesia porque por ella nos hemos aproximado y reunido, y en ella se juega nuestro común destino de salvación (...)".
"(...) Deseo una lealtad transparente al Plan Arquidiocesano de Evangelización que constituye casi su Carta Magna y que, a su vez, es simple eco de la Exhortación Pontificia Evangelii Nuntiandi. Una lealtad en concretar las conclusiones del Congreso de Educación Católica que ayer terminó para que, el post-Congreso muestre en los hechos lo que el Congreso dijo en palabras.
Quizás una pregunta indiscreta podría iluminar la respuesta sobre la adhesión al arzobispo: ¿conocen los colegios católicos de la Arquidiócesis el Plan de catequesis que normaliza la actividad religiosa y que tiene vigencia desde 1972?
Una preocupación creciente en la preparación y participación del Primer Congreso del Laicado para lograr una promoción multiforme que despliegue la vitalidad evangelizadora de la Iglesia diocesana que, en los últimos años, ha mostrado aspectos generosos, eficientes y crecientes, pero todavía parciales y lejos de una totalidad fermentativa. Una lealtad para ver todo y programar todo desde una óptica diocesana (...)".
"(...) La apertura del Seminario de Nuestra Señora y su marcha, deben contabilizarse en el `haber'. El Secretariado de Ministerios con tres diáconos permanentes y una quincena de ministros laicales, la apertura de dos filiales –una en San Justo y otra en Crespo– y el pedido de una tercera en San Jerónimo Norte, son signos positivos del presente.
Pero exigirá una revisión la integración de los ministros a la acción pastoral ordinaria, porque todavía en los hechos no se ha llegado a una aceptación completa. Se ha dejado atrás el cuestionamiento sobre la identidad y el valor de la consagración, se ha logrado empinar la vida orante y de comunidad sin debilitar la presencia apostólica.
Lamentablemente, las vocaciones femeninas no han experimentado el despegue de los muchachos. Han comenzado algunos signos alentadores, pero en angustiosa desproporción para cubrir las exigencias de las obras en marcha.
En términos generales podemos afirmar también que la Junta Arquidiocesana de Religiosas tiene poder de convocatoria, aunque todavía algunas comunidades -a veces por la distancia y a veces por reservas- no se han integrado como quisiera el arzobispo.
El tema del laicado es demasiado denso y complejo para evaluarlo en esta oportunidad. Por otra parte, el próximo congreso permitirá una óptica más completa y objetiva.
Sólo diré que se nota un crecimiento del laicado: instituciones apostólicas que se asientan, recobran vitalidad y se expansionan; movimientos de espiritualidad que, a través de cursillos, encuentros, ejercicios o nuevas formas de espiritualidad, están despertando una conciencia más lúcida de las exigencias bautismales.
Quizás este esfuerzo se haya concentrado demasiado en la Capital provincial y Santo Tomé sin la debida compensación en el resto del territorio diocesano.
Convendría también señalar que la penuria sacerdotal se hace más evidente en los aspectos que hacen a la perseverancia y la formación de los laicos incorporados a la vida cristiana; sobre todo en orden a descubrir y formar dirigentes.
En el rubro juvenil esta escasez de atención sacerdotal, es indudable como también en el ámbito de las religiosas. Pero dejemos que el Congreso del Laicado nos entregue sus propias informaciones.
"Al concluir esta evaluación a vuelo, no de pájaro sino de Concorde, digamos que la adhesión al arzobispo visibilizada en su persona concreta, pertenece al ritmo de lo excepcional. En cambio, la adhesión en términos de habitualidad y cotidianidad, debe concretarse a través de los organismos diocesanos que el mismo arzobispo ha instituido para expresar sus orientaciones.
En este terreno veo todavía espacio sin cubrir y por lo tanto una necesidad de hacerlo y en algún caso de rectificar actitudes mentales. Se llama -y creo que con sinceridad y aprecio- al arzobispo para que presida y hable en determinadas expresiones parroquiales, colegiales, juveniles, catequéticas, litúrgicas (...)
(...) Pero no se responde con parecida adhesión a la Junta de Catequesis, de Religiosas, de la Acción Católica, a la Comisión de Liturgia, a Cáritas, a la Federación de Padres Católicos, a la Coordinadora Juvenil, a la Comisión de Medios de Comunicación Social, al Secretariado de Ministerios o al de Espiritualidad.
Normalmente, el arzobispo se expresa por los organismos naturales de la diócesis. Terminemos pidiendo que la celebración de este día, por ser Litúrgica actualice y prolongue durante el año una adhesión leal y siempre purificada hacia aquel que, siendo cristiano como ustedes, es pastor para ustedes".
Invitación
La Asociación Monseñor Zazpe invita a la celebración de la santa misa programada para el jueves 3 de septiembre, a partir de las 19, en la Catedral Metropolitana de Santa Fe.
A continuación de la misma tendrá lugar un momento de Adoración Eucarística Vocacional, con la participación de integrantes de la Obra de las Vocaciones y del Equipo.Arquidiocesanode Vida Consagrada. La invitación se extiende a toda la comunidad santafesina.
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