+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Mundial 2026
Maximiliano Pullaro
Colón
Unión

OPINIÓN

Reflexiones desde una perspectiva filosófica

Imaginando una potente interposición sacra

Imaginando una potente interposición sacraImaginando una potente interposición sacra

Jueves 3.7.2025
 22:03hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía

"La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una capitulación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal" - Papa Francisco, encíclica Fratelli Tutti, Nº 261 (3 de octubre de 2020)

La imagen de la guerra, con su cruda realidad de destrucción y deshumanización, a menudo nos empuja a la desesperanza. Pero hace un tiempo un hombre sabio me propuso imaginar un escenario que fracturaría esta situación: ¿qué pasaría si, en el epicentro de la vorágine, emergiera un acto de audacia moral tan radical que sacudiera los cimientos de la lógica bélica? En cada hombre, y por extensión en cada sociedad, se libra una lucha perenne entre el bien y el mal.

La profunda falta de humanismo es la marca de quienes orquestan y ejecutan la guerra, revelando una perversión en sí misma, la que es motivada exclusivamente por intereses económicos y políticos.

Las guerras, tristemente, no son gestadas por dirigentes como Vladímir Putin, Donald Trump o Benjamin Netanyahu por razones humanitarias o en busca del bien común. No debemos ser ingenuos: son impulsadas por la fría ambición de poder político y económico, sin importar en absoluto las vidas humanas que se pierden en la contienda -a veces millones-, las familias truncadas, los desplazados, los mutilados, etc. Esa profunda falta de humanismo es la marca de quienes orquestan la guerra, revelando una perversión en sí misma, motivada exclusivamente por intereses económicos y políticos.

Imaginemos por un instante una escena, quizás utópica en su idealismo, pero profundamente reveladora en su potencia simbólica, en la cual, en medio del intercambio incesante de misiles israelíes e iraníes, más unos cuantos drones y cohetes de los degenerados milicianos de Hamás, el sumo pontífice León XIV, con una convicción inquebrantable, decide cruzar las líneas del frente. En esta visión distópica, casi apocalíptica, veríamos al papa no en un púlpito, o en un palacio apostólico, sino en las ruinas de Gaza, arrodillado sobre el polvo y los escombros que alguna vez fueron hogares, escuelas u hospitales.

Su figura, símbolo de una fe que trasciende fronteras y dogmas, se alza frágil pero inmensa frente a la trayectoria inminente de los proyectiles. Con los brazos extendidos, o quizás con las manos juntas en señal de súplica, su voz resuena en un grito desesperado que busca ahogar el estruendo de esta ambiciosa guerra: "¡No! ¡Haya paz!" Su presencia, un faro de humanidad en el epicentro de la barbarie, se interpone físicamente entre la furia de los misiles y la desolación de las ciudades asediadas y sus habitantes desahuciados.

Proponer que el papa lidere personalmente y de cuerpo presente en el conflicto, es como decir un "¡Basta!" rotundo al mal, a la destrucción sin sentido, a la perversión inherente a la guerra. Este acto, cargado de una inmensa fuerza moral y espiritual, nos obliga a contemplar la esencia de la guerra y la delgada fibra de nuestra humanidad. ¿Sería la figura del papa, encarnación de la moral y la compasión universal, suficiente para que los dedos de quienes aprietan los gatillos duden? ¿Detendría un piloto de un F-16 o un operador de dron su misión al ver la silueta de León XIV en el objetivo, o los milicianos de Hamás pausarían sus lanzamientos al presenciar tal sacrificio?

De la ficción a la realidad

Esta hipotética interposición no solo detendría el fuego, sino que pondría a prueba la misma lógica de la beligerancia, preguntándonos si hay un límite moral que ni siquiera la brutalidad del conflicto se atrevería a cruzar. La situación nos confronta con la tesis de Carl von Clausewitz, quien en su obra fundamental "De la Guerra" (1832) afirmó que "la guerra no es más que la continuación de la política con otros medios". Si este acto del sumo pontífice tuviera éxito en detener la violencia, ¿significaría que la política y la moralidad tienen un medio superior, capaz de trascender la propia guerra?

La imagen del papa en el campo de batalla no es meramente un acto de heroísmo, sino una provocación profunda a las conciencias e intereses. Algunos podrían tacharlo de ingenua quijotada, un gesto insignificante ante la implacable maquinaria de la guerra y los intereses geopolíticos. Sin embargo, otros lo percibiríamos como un acto de valentía suprema, una manifestación pura de la conciencia moral que busca despertar la humanidad dormida en el fragor de la batalla. Esta acción radical nos fuerza a inquirir sobre la prevalencia de los imperativos morales frente a la inercia de la estrategia militar y la seguridad nacional. ¿Podría la empatía y la compasión dictar una pausa, un momento de reflexión que rompa el ciclo de la venganza?

La posibilidad de un acto así, de un líder espiritual interponiéndose físicamente en un conflicto armado, no es enteramente ajena a nuestro imaginario cultural. Se vienen a mi mente dos escenas sublimes de la ficción, como las retratadas en la aclamada serie "The Young Pope", donde el enigmático Pío XIII (Jude Law) avanza con una calma sobrenatural hacia una escuela con niños rehenes, logrando que su sola presencia detenga el enfrentamiento. De manera similar, en "The New Pope", presenciamos a un ficticio Juan Pablo III (John Malkovich) confrontando el horror crudo de un devastador ataque terrorista al visitar el lugar mismo de la tragedia, donde su voz se eleva en un potente y desgarrador "¡No!" ante la violencia y el sufrimiento allí vertido.

Estas representaciones cinematográficas, si bien no se acercan a la realidad, anclan la poderosa idea de que una figura inmensa de autoridad moral, incluso desprovista de poder material, puede ejercer una influencia transformadora. Nos invitan, en definitiva, a considerar si esa potente fuerza simbólica, esa profunda fe en la conciencia ajena, podría efectivamente trascender el cálculo brutal de la guerra e inspirar un cese a la violencia. Más allá de una interrupción momentánea, la cuestión fundamental radica en si un acto simbólico podría catalizar un cambio real en la dinámica del conflicto.

¿Podría sembrar la semilla de una reflexión más profunda en los líderes y las poblaciones, obligándolos a confrontar el costo humano y moral de sus acciones? Para las poblaciones civiles, ya sea en Gaza, Irán o Israel, este gesto podría ser la materialización de una esperanza largamente anhelada o, paradójicamente, una dolorosa revelación de la impotencia ante la barbarie. Mediante esta ficción reflexiva y su correspondiente simbología poderosa, se nos invita a considerar si la mera figura de autoridad espiritual podría forzar un replanteamiento de los objetivos bélicos y un retorno a la senda de la democracia o la confirmación de la decadencia total de la humanidad en su conjunto.

Decir ¡Basta! y para siempre

La puesta en escena de un acto tan disruptivo debe ser, para ser verdaderamente contundente y efectiva, necesariamente sorpresiva, impidiendo que los servicios de inteligencia puedan neutralizarla. Su difusión debe ser universal y en directo, garantizando que el mundo entero sea testigo de la interposición. Y el pontífice no debería estar solo: su figura ha de ir acompañada de las verdaderas víctimas del conflicto, posicionándose en el lugar central de los hechos. Esta imagen busca no solo hacer reflexionar a aquellos "perversos" que dirigen la guerra, sino algo mucho más potente: busca movilizar a la humanidad toda, que no quiere ni necesita ninguna guerra, y hacer que diga "¡Basta!"... y basta para siempre.

En ese sentido, la potencia de la figura papal, como bien señalaba un personaje como el cardenal Voiello en la ficción precitada, reside en la conciencia colectiva de sus mil quinientos millones de seguidores. Un ataque a su líder, en tal circunstancia de simbolismo puro, no sería perdonado, despertando el corazón y la mente de millones de cristianos y católicos que quizás hoy profesan una fe teórica, una caridad de pacotilla. ¿Qué clase de caridad cristiana es ver que matan a millones de indefensos por intereses espurios, para luego irme a la cama a rezar un par de avemarías y dormir como un tronco, inmerso en un absoluto individualismo cínico? El cristiano cree que la vida sigue igual, y no es así; los que mueren y sufren son semejantes, hermanos en Cristo.

La pregunta sobre la efectividad de una interposición papal se extiende con igual urgencia al conflicto entre Ucrania y Rusia, donde la devastación, el desplazamiento masivo y la pérdida de vidas son una constante diaria. Aquí, la complejidad es aún mayor, con una confrontación de gran escala entre potencias militares y una dimensión territorial y soberana ineludible. ¿Qué forma tomaría una acción significativa del pontífice en este escenario? Si León XIV decidiera visitar las ruinas de Mariúpol o interponerse en la línea del frente en el Donbás, su acto no solo sería un grito moral, sino un desafío directo a la Realpolitik que subyace a la invasión. Su presencia allí, desarmada y vulnerable, podría exponer la cruda verdad de la agresión y la resistencia, forzando a los actores a confrontar la humanidad de sus adversarios.

¿Sería la conciencia del liderazgo ruso o ucraniano, por un instante, capaz de anteponer la vida humana a los objetivos militares o territoriales? La historia nos ha mostrado que, en la brutalidad de la guerra moderna, incluso los símbolos más poderosos pueden ser ignorados o utilizados para la propaganda mezquina. Sin embargo, el riesgo de dañar una figura tan venerada podría ser un cálculo político de alto costo, capaz de influir en las decisiones de ataque o defensa.Estas hipotéticas interposiciones, ya sea en Gaza o en Ucrania, plantean la cuestión de la autoridad moral en un mundo secularizado y multipolar. ¿Tiene la fe aún el poder de detener las balas?

La visión de un líder espiritual arriesgando su vida por la paz no solo desafía a los beligerantes, sino que interpela a la comunidad internacional. Demuestra que la inacción no es una opción, que la indiferencia es complicidad y que la búsqueda de la paz es una responsabilidad compartida, no delegable solo a la diplomacia o militar. En los actuales escenarios de devastación, la figura del pontífice se erige como un recordatorio de que, más allá de la política y la geopolítica, persiste una dimensión trascendente de la moralidad humana, una que clama por el fin del avasallamiento impune y asqueroso sobre la dignidad humana.

El ejemplo de Juan Pablo II

Ahora bien, no solo en el cine y las series podemos encontrar aliento. La historia de la Santa Sede está marcada por numerosos esfuerzos por mitigar conflictos, a menudo a través de una diplomacia discreta pero persistente. Un ejemplo paradigmático lo tenemos nosotros mismos, los argentinos, con la mediación de Juan Pablo II en el conflicto del Beagle con Chile a finales de los años 70 y principios de los 80. Cuando ambas naciones estaban al borde de una guerra por la soberanía de unas islas en el Canal de Beagle, la intervención de Su Santidad, a través de su enviado personal, el cardenal Antonio Samoré, logró detener las operaciones militares y sentar las bases para un tratado de paz que evitó un derramamiento de sangre masivo.

El papa actuó como un árbitro moral y político a la distancia, utilizando el peso de su autoridad moral y espiritual para facilitar el diálogo y el entendimiento entre gobiernos militarizados. Sin embargo, el acto que imaginamos en Gaza, Irán o Ucrania trasciende con creces esta diplomacia tradicional. No se trata de una mediación negociada desde los confines del Vaticano, ni del envío de un emisario con mensajes de paz. Se trata más bien de una interposición in situ, un acto de presencia física vulnerable y directa en el epicentro de la confrontación. Esta diferencia es crucial, porque el papa, en nuestra hipótesis, no busca sólo el cese de las hostilidades a través de la negociación, sino que se convierte él mismo en el punto de fricción moral, en el obstáculo humano para la continuación de la violencia.

Es un cambio de paradigma: de la influencia diplomática a la encarnación viva del imperativo de la paz. Este gesto, si bien puede parecer desesperado, es en su esencia un llamado a la conciencia que busca despertar una respuesta humana inmediata, incluso cuando las estructuras políticas y militares parecen haber olvidado el valor intrínseco de cada vida. En la historia hemos visto que al mundo lo han dirigido muchos perversos, malignos, que destruyen vidas como si ellos fueran los que deciden quiénes viven y quiénes mueren. Nadie les debe haber dado esa facultad, sino que la han tomado ellos mismos gracias a la imbécil pasividad de los buenos, de ese famoso rebaño de "boludos" que no hacen nada. Pues bien, es hora de que alguien se les pare de manos, y el Papa es el indicado.

En definitiva, amigos míos, la imagen de un pontífice arrodillado entre misiles, gritando por la paz en las ruinas de la desolación es, en su raíz, un acto de fe. No solo fe religiosa, sino fe en la capacidad de la humanidad para detener su propia autodestrucción. Este escenario hipotético-ficticio, que desafía la lógica implacable de la avaricia geopolítica, subraya una verdad fundamental a menudo subestimada en el cálculo del poder: la inmensa autoridad moral que una figura como el papa puede ejercer. Más allá de la oración y de los llamados a la paz emitidos desde el balcón de San Pedro, León XIV posee una investidura única, apoyada por una comunidad de más de mil quinientos millones de católicos en todo el mundo.

Esta vasta congregación no es solo un número; es una red de influencia espiritual y moral que impregna sociedades y culturas y, en última instancia, las conciencias individuales de millones de personas, incluyendo a muchos de aquellos que están en posiciones de poder. El poder de interceder, de movilizar la conciencia global y de personificar el clamor por la paz, no debe ser subestimado. Cuando la diplomacia corrupta tradicional languidece y la razón estratégica prevalece sobre la vida humana, un gesto de tal magnitud, una interposición in situ que desafíe la sed de muerte de la guerra, podría ser el catalizador inesperado que rompa con el ciclo interminable de la violencia naturalizada.

Cristo en su momento hizo esto: se expuso a las fuerzas del mal para crear la doctrina del amor y de la paz. No podemos seguir pidiendo amor y paz a los perversos en forma "elegante", ingenua diría, porque se nos ríen en la cara. Pero ponerlos en ridículo, en la posición de tener que decidir si atacar cuando el mismísimo papa está "poniendo el pecho a las balas", no solo hace reflexionar a los perversos, sino algo mucho más potente: hace que la humanidad diga "¡basta!". Es también el recordatorio de que los seres humanos, incluso en sus momentos más oscuros, albergamos la capacidad de elegir la compasión sobre la confrontación, la razón sobre la venganza y la paz sobre el abismo del exterminio.

(*) Docente, escritor y filósofo sanjuanino.

WhatsApp | Suscribite al canal

Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa
Religión
León XIV
Papa Francisco
Israel
Irán
Ucrania
Rusia
Chile
Medio Oriente
Vladimir Putin
Donald Trump
Benjamín Netanyahu
Cine Series Televisión

Además tenés que leer:

  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica El Eternauta: la esperanza ante la erosión de la comunidad
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica ¿Qué vemos, cuando la mentira es la verdad?
Tenes que saber
Declaró el chofer del colectivo que atropelló y mató a una joven en Mar del Plata
Briatore anticipó que Alpine resolverá el tema antes del receso de mitad de temporada
Corea del Norte anunció que equipa a su marina con armas nucleares
Por una falla informática, suspendieron el servicio de trenes en Alemania
Sin sobrarle nada, Croacia le ganó a Panamá y se jugará la clasificación en la última fecha

LO MÁS VISTO

En vivo: así cotiza el dólar hoy, martes 23 de junio, en Argentina

1

En vivo: así cotiza el dólar hoy, martes 23 de junio, en Argentina

2

Volcó un automóvil en el acceso de la Ruta 168 a la Ruta Provincial 1

3

Un joven quedó con parálisis permanente tras recibir un disparo de su mejor amigo

4

Del poker de ases, Medrán ya tiene al primero en Colón y asoma el segundo

5

Argentina, primera del grupo, tiene día y sede confirmada para los 16avos

Te puede interesar

  • Horóscopo de hoy para Cáncer: 24 de junio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Géminis: 24 de junio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Tauro: 24 de junio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Aries: 24 de junio de 2026
  • Cortes de luz programados para este miércoles en Santa Fe, Santo Tomé y Sauce Viejo
  • Declaró el chofer del colectivo que atropelló y mató a una joven en Mar del Plata
  • Briatore anticipó que Alpine resolverá el tema antes del receso de mitad de temporada
  • Corea del Norte anunció que equipa a su marina con armas nucleares

Política

Único oferente y superó la instancia técnica El gobierno de Santa Fe está ya en condiciones de licitar el sistema de protección laboral
Tensión en el Senado Adorni contradijo la suspensión y se puso a disposición para dar su informe de gestión
Congreso Bullrich anunció que Adorni no se presentará el 2 de julio en el Senado
Este martes Julio De Vido condenado nuevamente por el caso Odebrecht
Revisión y nueva propuesta Finalizado el primer semestre, Santa Fe retomará las conversaciones salariales

Área Metropolitana

Medallas y diplomas El Concejo Municipal entregó los premios “Gol de mi ciudad”
Tradición popular Noche de San Juan: rituales, deseos y una tradición que vuelve a encenderse este martes en Santa Fe
Periodismo ciudadano Estacioná donde quieras: en la esquina de la Universidad Católica de Santa Fe
Segundo en Sudamérica Nuevo Puente Carretero Santa Fe - Santo Tomé: ya es el enlace vial en construcción más largo del país
Mensaje al Concejo Qué dice el proyecto para ordenar todo el cableado aéreo en Santa Fe y avanzar hacia el soterramiento

Sucesos

“No pude hacer nada” Declaró el chofer del colectivo que atropelló y mató a una joven en Mar del Plata
Caso Maradona Leopoldo Luque declaró por novena vez en el juicio por la muerte del “Diez”
Santa Fe Condenaron al autor del bestial crimen de Vanesa Troncoso en barrio Punta Norte
Santa Fe Detuvieron a un joven que atropelló con su moto a una mujer y le fracturó las dos piernas
Ciudad de Santa Fe Drogas en un peluche y ventas por la ventana: así operaban los búnkeres desmantelados en barrio San Lorenzo

Información General

Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Piscis: 24 de junio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Sagitario: 24 de junio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Escorpio: 24 de junio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Libra: 24 de junio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Virgo: 24 de junio de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar