Había un bebé abandonado y varios al parecer lo vieron en la arena pero no hicieron nada porque, según diría luego uno de ellos, pensaron que era un muñeco. Algunos quieren justificar lo injustificable pero no lo consiguen, y entonces se retratan a sí mismos como aquello que no vale la pena. Propongo repasar la hemeroteca, los diarios del pasado martes 11 de julio y días sucesivos. En ellos me fundamento, a ellos me remito, y lo proclamo así para que se sepa.

































