Al parecer, ciertos síntomas pasan de moda, al menos en la infancia. Es el caso del mal humor y la tristeza. Otros síntomas, en cambio, persisten, y es el caso del fracaso escolar, el abandono, luego la ignorancia. No se nota que despierten suficiente interés, y esto pasa porque quienes creen que saben piensan que no vale la pena preguntarle, a un niño, qué te pasa.




































