El viernes 16 de marzo de 2020 terminamos de jugar entre los amigos que, desde hace muchos años (sin intervalos desde 1976) nos juntamos a jugar a las cartas y beber, a contarnos cosas y a burlarnos. A ganar y perder hasta la semana que viene. Fue la última vez. Algo intuíamos, porque recordamos a varios. Al ”ruso David” y su frase cuando perdía: “cómo puedo yo perder en esta mesa”. A “El Perro Lalo” y la suya: muchachos nuestros nietos nos van a cuidar, pero juntemos plata para jugar a las cartas, porque para eso en el geriátrico no nos van a dar…” y la de Mario, la de Marito: “va a venir, algún día la voy a ligar…” porque insistía en buscar esa real de carró “al hueco”, buscando que apareciese la jota. Pocho, el cordobés, aficionado a las estadísticas le decía. Son 32 cartas que repartimos de a una, a vos te tienen que llegar en el reparto el diez, la dama, el rey y el as y, después, que en el descarte y recambio venga la jota de rombito -carró, decí carró le corregía Tony…- va a venir, algún día va a llegar – insistía Mario.