En nuestra entrega anterior, decíamos que gracias a las hermosas anécdotas que escribió el periodista W.R. Titterton sobre su amigo G.K. Chesterton, se sabe que el príncipe de las paradojas se comportaba como un verdadero hobbit inglés de las tabernas de Fleet Street, que eran como su Hobbiton: "La verdad es que iba a la taberna como iba a la iglesia: buscaba refrescarse espiritualmente. Aunque a la iglesia iba mucho más a menudo. (…) Un día, mientras esperaba su vale, entró Cadbury para decirle algo a Hawes, pero se quedó callado al ver a G.K.C. 'Creo que no conoce usted al señor Chesterton', dijo Hawes, y los presentó. Y Cadbury dijo: 'Me gustan muchos sus artículos señor Chesterton. Dígame, ¿Cuál es su inspiración? ¿Dónde los escribe?' G.K.C gorjeó y dijo: 'Me inspira la cerveza. Y los escribo en las tabernas de Fleet Street'. Palabras duras para ese propietario abstemio".
































