+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Javier Milei
Colón
Unión

OPINIÓN

Crónicas santafesinas

Aquel miércoles 24 de marzo de 1976

El golpe de Estado estaba en la calle desde hacía rato. Nadie puede decir que no estaba avisado. El martes 23 a la tarde estuve en la facultad de Derecho. En la esquina de San Jerónimo y bulevar cae la tarde. El silencio de la calle. Pocos autos y poca gente. 

Aquel miércoles 24 de marzo de 1976Aquel miércoles 24 de marzo de 1976

Miércoles 24.3.2021
 17:02
Seguinos en
Rogelio Alaniz
Por: 
Rogelio Alaniz

I

No necesito de los fastos oficiales ni de las celebraciones litúrgicas para recordar esa fecha y en particular ese día: 24 de marzo de 1976. Miércoles, si no me falla la memoria. Ya lo dije en su momento: vivía en Obispo Gelabert entre San Lorenzo y Saavedra. En un pasillo, al fondo, como se decía entonces. A ese pasillo y a ese departamento cayeron los militares armados hasta los dientes como si fuera más peligroso que Pablo Escobar. La orden de detención era contra Estela, mi mujer de entonces y contra quien les habla. 24 de marzo. Estela no se olvidará jamás de la fecha porque por ese humor negro que suelen practicar los dioses, el 24 de marzo además de ser el día que se perpetró el golpe de Estado más sanguinario de nuestra historia, era también el día de su cumpleaños y nosotros habíamos quedado en celebrarlo en el comedor del Club Rivadavia Juniors. Como para celebraciones en comedores de clubes estábamos nosotros y estaba el país.

II

Los milicos llegaron temprano y apurados. Nos llevaron a todos, incluso a los vecinos estudiantes que no tenían vela en ese entierro. Parece que lo que los decidió a arrestar a nuestros pacíficos vecinos fue la oportuna iniciativa de uno de ellos de mangarle un cigarrillo al oficialito a cargo del operativo (entre nosotros: el muchacho era célebre por su arte en mangar cigarrillos sin reparar en horarios ni investiduras), motivo por el cual a este soldado de San Martín no se le ocurrió nada mejor que imputarlo por "demorar y distraer el procedimiento".

III

El golpe de Estado estaba en la calle desde hacía rato. Nadie puede decir que no estaba avisado. El martes a la tarde estuve en la facultad de Derecho con los muchachos del Centro de Estudiantes. La soledad de las galerías de la facultad era abrumadora. Conversamos con el decano. Algunos comentarios acerca de la indignidad y cobardía moral de algunos políticos que el lunes retiraban sus pertenencias personales de sus despachos en el Congreso. Algunas imágenes tengo presente de esa jornada del martes 23. Estoy parado con un amigo en la esquina de San Jerónimo y bulevar. Cae la tarde. El silencio, de la calle. Pocos autos y poca gente. Estoy hablando de una de las esquinas transitadas de la ciudad. Pues bien, a esa hora de la tarde, el paisaje recordaba al crepúsculo de un domingo de ceniza. O el paisaje de un sueño, de esos sueños que anticipan la pesadilla.

IV

Desde hace 45 años, cada vez que recuerdo esta fecha tengo presente esa suerte de desdoblamiento entre racionalidad y hábitos. Mi razón estaba al tanto de que el golpe llegaba e incluso no faltaban quienes dijeran que se venía algo así como una Noche de San Bartolomé, por la jornada en la que los católicos de París salieron a degollar hugonotes en nombre del rey. Eso me dictaba mi razón, pero mis hábitos de vida parecían no atender esas señales. Esa noche estuve con algunos amigos en el Torino comentando la inminencia del golpe. Creo que me quedé en el bar hasta medianoche compartiendo copas y chismes. Y después, en lugar de irme a dormir a otro lado me fui a dormir a casa como si estuviera viviendo en Suiza. ¿Por qué esa torpeza? No lo sé. Y a esta altura del partido calculo que no lo sabré nunca. Pregunta para una biografía contrafáctica: ¿qué habría pasado si esa noche hubiera dormido en otro lado? Vaya Dios a saberlo. Como tampoco puedo responder por qué cuando estando entre rejas tuve la oportunidad de elegir el exilio en Europa, no lo hice. Algunos me dijeron que hice bien; otros, me declararon boludo. Encrucijadas que presenta la vida donde uno toma decisiones que van definiendo para bien o para mal un destino.

V

Decía que los milicos llegaron a la madrugada. Estela y yo estábamos desayunando. Apenas escuché el tropel en el pasillo salí al patio, me subí a una tapia, salté a la terraza del vecino y empecé a correr por los techos en dirección a calle San Lorenzo. A decir verdad, no corrí mucho: sonaron dos tiros y no me quedó otra alternativa que rendirme. Un milico apostado en una medianera me apuntaba. Podría haberme matado sin asco. No lo hicieron y agradezco. Supongo que esa madrugada del 24 de marzo la orden era detener estudiantes revoltosos, políticos protestadores y dirigentes sociales molestos. Las órdenes de matar llegarían después con los resultados y las consecuencias conocidas. Lo cierto es que mi condición de gaucho fugitivo duró poco. Con las manos en alto me obligaron regresar a casa y saltar desde el techo a la planta baja, operación que hice sin mayores inconvenientes porque, bueno, a los 25 años estas cosas se pueden hacer. No recuerdo el nombre del oficial a cargo del operativo, sí el del milico que disparó al aire y que parecía estar muy enojado conmigo. Sarmiento se llamaba. Joder. Justo a mí me detiene un tipo de apellido Sarmiento. Mi mujer, como dirá Neruda en un poema "centelleaba su desprecio". No lo podía disimular. En algún momento el oficial le ordenó que abra una puerta. "Cuando me deje de apuntar", le dijo. Y el milico bajó el fusil. Ella fue siempre una mujer valiente, pero al milico lo entiendo: a Estela no era fácil desobedecerla. Sé de lo que hablo. Razones para estar furiosa tenía. Dieron vuelta la biblioteca y los armarios. Buscaban armas y explosivos y actuaban como si estuvieran amenazados por un peligro inminente cuando, a decir verdad, el único peligro que corrieron en esa jornada fue el mangazo del vecino por un cigarrillo.

VI

Aunque parezca mentira decirlo, el jefe el operativo parecía más asustado que nosotros. Y tal vez lo estaba. Lo seguro es que mi mujer y yo no le tuvimos miedo. Jamás bajamos la vista o pedimos disculpas por algo. No sabíamos lo que iba a pasar con nosotros, pero si lo que pretendían era darse el gusto de vernos asustados, ese gusto no se lo dieron. Después de revolver toda la casa y no encontrar más que libros que seguramente no leyeron ni leerán en su vida, me hicieron caminar manos en alto por el pasillo. Estaba solo y escuché a mis espaldas el ruido de las armas que se cargaban. No soy valiente, ni guapo, y, antes como ahora, la vida me gusta, pero les aseguro que en esos instantes, apenas unos segundos, pensé que me liquidaban. Y aunque no lo crean, la idea no me aterrorizó. No voy a decir que me daba lo mismo, pero en esos segundos me hice cargo de que hasta aquí había llegado. Otras veces en mi vida pasé por situaciones más peligrosas, pero les aseguro que nunca la sensación de muerte la sentí con tanta intensidad como en esos instantes en los que caminé con las manos en alto por el pasillo de ese departamento de Obispo Gelabert. No pasó nada. Repito: no había órdenes de matar, pero eso lo sé ahora; en esa madrugada de marzo de 1976 no estaba tan seguro de las intenciones de estos buenos muchachos.

VII

El camión del ejército recorrió la ciudad recolectando prisioneros. Eran dos o tres camiones. El operativo "arreo" de civiles estaba extendido. Nos trasladaron a la Guardia de Infantería Reforzada, al sur de la ciudad, más allá de J.J. Paso. Y recuerdo el último detalle que más que detalle es un elocuente punto suspensivo. Eran las diez de la mañana, más o menos. En un baldío o en un potrero jugaban al fútbol. Tipos grandes y con camisetas. Pensé en ese momento: nosotros marchamos en cana y nos parece que estamos viviendo uno de los momentos más trágicos de la nación; pero para esos muchachos la ocasión, es decir, el feriado, era propicio para jugar un partido de fútbol. No los estoy criticando, estoy planteando un dilema o un interrogante que amerita un debate profundo acerca de las acciones y reacciones que provocó el golpe de Estado. Esos muchachos que jugaban al fútbol también eran argentinos y tal vez sin proponérselo expresaban otro punto de vista, no sé si a favor de los militares pero sí a favor del derecho de reproducir en su vida cotidiana aquellas costumbres que configuraban su vida y que un golpe de Estado no las alteraba. Yo estuve casi dos años en cana. Nunca me procesaron y nunca me llamaron a declarar. Un día me llevaron y otro día me largaron. Así se manejaban estos muchachos. Un milico de civil, sobretodo oscuro, sombrero negro, lentes ahumados, me dijo antes de salir: "Si, como decís, sin haber hecho nada estuviste dos años preso, imaginá lo que te puede pasar si se te ocurre hacer algo. Portate bien y cuidate, pibe".

El golpe de Estado estaba en la calle desde hacía rato. Algunas imágenes tengo presentes de la jornada del martes 23. A la tarde, el paisaje recordaba al crepúsculo de un domingo de ceniza. O el paisaje de un sueño, de esos sueños que anticipan la pesadilla.

Supongo que esa madrugada del 24 de marzo la orden era detener estudiantes revoltosos, políticos protestadores y dirigentes sociales molestos. Las órdenes de matar llegarían después con los resultados y las consecuencias conocidas.

Seguinos en
Sobre el Autor
Rogelio Alaniz
Por: 
Rogelio Alaniz
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • Entrevista en TV Macri: "Tengo clarísimo que Cristina me quiere preso"
  • "Primer Tiempo" Macri presentó su libro: apuntó al Gobierno y aseguró que Juntos por el Cambio volverá al poder en 2023
TENES QUE SABER
El lado oscuro de "pedir un deseo": retiraron 400kg de monedas en las Cataratas del Iguazú
La reserva de Unión rescató un empate en Banfield, la de Colón no pudo con Boca en el Predio
Solberg pegó primero y manda en el Rally de Portugal
Red Bull encontró respuestas en Miami: las mejoras que cambiaron el rendimiento del RB22
Marzo sacó a dos gigantes del pozo y le dio aire al Gobierno

Te puede interesar:


  • Pedirán perpetua para el acusado por el crimen del arbolito “Pelusa” Farías
  • Mercedes llama a gestionar la atención sobre Antonelli para salvaguardar su progreso
  • Cadetes de la escuela de policías pasaron por tribunales para capacitarse en el "terreno"
  • Nicole Neumann se emocionó al recordar su pasado como cantante
  • El regreso de los V8 divide aguas en la Fórmula 1
  • El lado oscuro de "pedir un deseo": retiraron 400kg de monedas en las Cataratas del Iguazú
  • La reserva de Unión rescató un empate en Banfield, la de Colón no pudo con Boca en el Predio
  • Solberg pegó primero y manda en el Rally de Portugal

Política

Ratificó la autonomía Lugones defiende la gestión sanitaria ante críticas de la OMS por el brote de Hantavirus
"Tu seguridad, primero" Venado Tuerto: Galnares pone en agenda la prevención de estafas virtuales
Plan de provincia Diego Giuliano: “Santa Fe tiene potencial para crecer mucho más de lo que muestra hoy”
Encabezó la delegación oficial Karina Milei impulsó la Mesa Federal Minera desde San Juan
Define la Corte Suspenden la cautelar sobre Financiamiento Universitario

Área Metropolitana

Posible suba del boleto Poletti apuntó contra Nación por la situación de los colectivos en Santa Fe
Santa Fe ciudad Radares de velocidad otra vez en agenda: el municipio sostiene que son claves para la prevención
En Santa Fe “Bancando los Tratos”: diálogo, valores y deporte en una primera jornada con gran convocatoria
Abierto a la ciudadanía Santa Fe abrió un proceso participativo para redactar su futura Carta Orgánica
Emprenderores Abre la convocatoria para el Festival “La Diseña”: cómo anotarse

Sucesos

Cometido en la peatonal de Santa Fe Pedirán perpetua para el acusado por el crimen del arbolito “Pelusa” Farías
Santa Fe Cadetes de la escuela de policías pasaron por tribunales para capacitarse en el "terreno"
Santa Fe Bifes con huevo y cocaína: el almuerzo para un preso de Las Flores
Accidente en Santa Fe Un auto quedó volcado sobre un poste tras chocar con un camión en Blas Parera
Al límite de la muerte Lo secuestraron por vender un auto con deuda al narco "Puchinga" Almirón

Información General

“Cwtch” William, Kate y sus hijos le pusieron nombre a una cría de canguro en el zoológico de Australia
Cambio climático Dos tercios del Amazonas podrían transformarse en sabana
Redes sociales Instagram eliminó bots y millones de seguidores desaparecieron de cuentas de famosos
En Amrstrong AgroActiva despega: la aviación gana protagonismo como herramienta para el campo
Ingresan a la Zona Económica Exclusiva Argentina Más de 140 buques pesqueros de bandera extranjera buscan resguardo ante un fuerte temporal
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar