Ante la presión de intendentes y presidentes comunales, la Legislatura adelantó un debate reservado para octubre de cada año: la posibilidad de que cada municipio y comuna utilice la mitad de los recursos presupuestarios del Fondo de Obras Menores para gastos corrientes, es decir no usar el recurso para alguna obra pública o la compra de vehículos o herramientas y destinarlo a tapar agujeros fiscales. La historia se repite desde hace más de diez años y éste con el aditamento de la crisis financiera en marcha. También se reedita la presión para sumar a Santa Fe y Rosario a dicho fondo mientras los senadores reclaman extender a toda la bota el Plan Abre.




































