El argentino Ernesto "Che" Guevara fue quien, en términos modernos, creó la categoría política del "hombre nuevo", y produjo un terremoto de adhesiones, particularmente en ámbitos universitarios de distintas partes del mundo. Era el insumo que la política necesitaba para intentar construir en el terreno de los hechos, esquivas utopías de una nueva humanidad imaginada desde siglos anteriores por autores diversos. Entre ellos, algunos intelectuales que participaron de la revolución rusa en octubre de 1917, en especial León Trotski, quien llegó a afirmar que "la especie humana, el perezoso 'Homo sapiens', ingresará otra vez en la etapa de la reconstrucción radical y se convertirá en sus propias manos en el objeto de los más complejos métodos de la selección artificial y del entrenamiento psicofísico. El hombre logrará su meta... para crear un tipo sociobiológico superior, un superhombre, si se quiere". En su profecía, el hombre nuevo soviético, construido por la revolución, sería "un arquetipo ideal de persona con cualidades altruistas y socialistas". Hoy Vladimir Putin gobierna la Federación Rusa con mano de hierro, y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ha desaparecido.