+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Mundial 2026
Maximiliano Pullaro
Colón
Unión

OPINIÓN

Reflexiones desde una perspectiva filosófica

No, no todas las opiniones son respetables

El temor a romper la frágil paz social ha llevado a aceptar como válidas todas las opiniones, poniendo en riesgo la autenticidad del debate democrático. Confundir el respeto a las personas con el respeto a sus opiniones debilita el juicio crítico y amenaza la búsqueda de la verdad en la sociedad.

No, no todas las opiniones son respetablesNo, no todas las opiniones son respetables

Martes 26.5.2026
 6:01hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía

"Nuestra cultura ha entronizado un principio que me parece letal: 'Todas las opiniones son respetables'. Es una solemne estupidez. Las personas son respetables, pero las opiniones deben ganarse el respeto a través de las pruebas, de las razones, de la veracidad o de su utilidad"

José Antonio Marina

***

Lamentablemente, nos hemos habituado a caminar sobre un suelo de vidrio, temerosos de que el sonido de una contradicción quiebre la frágil paz de la convivencia posmoderna. Existe un virus silencioso, una suerte de patología de la inteligencia, que se ha infiltrado en nuestras aulas, en nuestras tertulias y en el núcleo mismo de nuestra vida política.

Se trata de la creencia de que todas las opiniones, por el solo hecho de ser enunciadas, gozan de una aureola de respetabilidad sagrada. Esta idea, bajo un disfraz de tolerancia parece proteger la democracia, pero, en realidad, es su mayor enemigo. Cuando afirmamos que todas las opiniones valen lo mismo, estamos decretando, en la práctica, que todas valen nada.

¿Desde cuándo el derecho a tener una creencia otorga a dicha creencia una inmunidad diplomática frente a la verdad? Es fundamental que nos detengamos a diseccionar esta confusión terminológica que hoy parece la norma.

La libertad de expresión y la libertad de culto son derechos inalienables que protegen a los individuos, es decir, al sujeto de derecho, pero jamás al contenido semántico de lo que ese sujeto expresa.

Un ciudadano tiene el derecho legal de afirmar que la Tierra es plana o que el odio al diferente es una virtud, y el Estado no debería encarcelarlo por ello. Sin embargo, ese mismo derecho no obliga a la sociedad ni a la academia a otorgar a tales despropósitos un lugar en la mesa de la racionalidad.

Al confundir el respeto a la persona con el respeto a su opinión, estamos desarmando nuestra capacidad de juicio y entregando las llaves del bien común a la arbitrariedad más absoluta. En su obra titulada "La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez", José Antonio Marina (2004) nos previene sobre los peligros de esta claudicación intelectual.

José Antonio Marina Torres, 86 años. Filósofo, ensayista y pedagogo español cuya labor de investigación se ha centrado en el estudio de la inteligencia y en especial de los mecanismos de la creatividad artística, científica, tecnológica y económica.

El filósofo señala que la inteligencia puede ser utilizada para el bien o para el mal, pero también puede quedar atrapada en callejones sin salida por culpa de prejuicios que se vuelven dogmas intocables. La patética frase, muy utilizada en la actualidad, "respeto tu opinión aunque no la comparta" suele ser, en la mayoría de los casos, un gesto de pereza mental o de cobardía.

Es la forma elegante de decir que no nos importa la verdad lo suficiente como para entrar en la noble lid de la argumentación. Si una opinión es falsa, calumniosa o violenta, ¿por qué habríamos de otorgarle el honor de nuestro respeto? El respeto es un valor moral que se debe a la dignidad humana, pero la verdad es un valor epistémico que se debe a la realidad.

Esta renuncia se disfraza hoy bajo el manto de lo políticamente correcto, una forma de censura blanda que confunde la cortesía con la sumisión. Lo que denominamos tolerancia se ha degradado en una suerte de nihilismo amable, donde señalar el error ajeno se percibe como un acto de crueldad y no como un servicio a la comunidad.

La verdadera tolerancia es un ejercicio de fortaleza que nos obliga a soportar la existencia de lo que nos disgusta, pero jamás nos exige validar la mentira. Por el contrario, la sumisión a lo políticamente correcto es un acto de debilidad en tanto que representa el sacrificio de la honestidad intelectual en el altar de una armonía ficticia.

En este contexto, Hannah Arendt es tajante al respecto en su ensayo "Verdad y política" (1996) cuando expresa que "la libertad de opinión es una farsa a menos que se garantice la información objetiva y que no se cuestionen los hechos mismos; la libertad de opinión, en otras palabras, no se refiere a la verdad factual" (p. 249).

Cuando permitimos que lo "adecuado" asfixie a lo "verdadero", la convivencia se transforma en un teatro de sombras donde nadie se atreve a encender la luz. Esta sumisión crea un vacío ético donde los hechos dejan de importar y solo sobrevive el sentimiento de haber sido ofendidos por la realidad.

Pensemos por un instante en el daño que causa esta equidistancia en el ámbito educativo. Los jóvenes, imbuidos de un relativismo mal entendido, sostienen que criticar una idea ajena es una forma clara de agresión. Pero la verdadera agresión es permitir que alguien permanezca en el error bajo la falsa premisa de la tolerancia.

Si un alumno defiende una postura que atenta contra la evidencia científica o los derechos humanos, nuestra obligación ética como docentes no es "respetar su visión", sino confrontarla con rigor.

Armonía cómoda, pero ficticia

Al respecto, John Stuart Mill, en su tratado "Sobre la libertad" (1984), ya nos recordaba la importancia del choque de ideas para el progreso de la humanidad. El pensador inglés sostenía que incluso si una opinión es errónea, su discusión beneficia a la verdad al obligarnos a defenderla con mejores argumentos:

"Si toda la especie humana no tuviera más que una opinión, y solamente una persona fuera de la opinión contraria, la humanidad no tendría más derecho a imponer silencio a esa persona que el que tendría ella misma a imponer silencio a la humanidad, si pudiese" (p. 68).

No obstante, esa defensa de la libertad de expresión que hace Mill no debe leerse como una validación de la ignorancia. El hecho de que no debamos silenciar al que yerra no implica que debamos poner su error al mismo nivel que la verdad contrastada.

Esta inercia hacia la aceptación universal se ha visto potenciada por una posmodernidad que ha exaltado la complacencia por la mentira. Vivimos en lo que Byung-Chul Han (2017) define como la "sociedad de la positividad", es decir, un sistema que busca eliminar toda negatividad, todo choque y todo "no" que pueda interrumpir el flujo del consumo y la aprobación social.

En esta arquitectura del consenso forzado, decir "no" a una opinión que consideramos falsa o aberrante se etiqueta inmediatamente como un acto de intolerancia, cuando en realidad es el último reducto de la libertad.

Concretamente, Han nos advierte con lucidez que "la proliferación de lo igual se hace pasar por crecimiento. (...) Lo que hoy se experimenta no es la libertad, sino la falta de libertad que resulta de la autoexplotación y de la presión por la positividad" (p. 14).

Sumergidos en este mar de rostros que asienten, hemos olvidado que la filosofía es, ante todo, un ejercicio de distinción. Recuperar la valentía de decir "no" frente a discursos orquestados por agendas culturales que exigen nuestra adhesión incondicional es una urgencia ética a la que nadie le está prestando atención.

Requiere la fortaleza que Friedrich Nietzsche atribuía al espíritu cuando se transforma en león. Para él, no basta con soportar la carga del deber, sino que es necesario conquistar la libertad para crear nuevos valores, y eso solo es posible mediante el "santo decir no", frente a la tradición y el rebaño.

Así lo expresa Nietzsche en "Así habló Zaratustra", donde expresa: "Para crear valores nuevos, eso no lo puede hacer todavía el león; pero crearse libertad para un nuevo crear, eso sí lo puede hacer el poder del león" (p. 54). Esta valentía de la negación, sin embargo, conlleva un precio social que hoy pocos están dispuestos a pagar.

La sociedad estupidizada y masificada no tolera la disonancia y castiga con una ferocidad ácida a quien se atreve a señalar que el emperador está desnudo. Una ilustración magistral de este fenómeno la encontramos en la serie "Curb your enthusiasm", donde Larry David encarna al paria de la etiqueta social.

Larry es tildado de "asesino social" no porque sea un malvado, sino porque se niega abiertamente a participar en la farsa de las opiniones respetables por compromiso. El mote de "asesino social" (alegoría de "asesino serial" aplicada a lo políticamente correcto) que recae sobre David no es un estigma de su incapacidad para convivir, sino una medalla de su integridad epistemológica.

Larry David. Famoso comediante, actor, escritor y productor estadounidense que se interpreta a sí mismo en la serie "Curb Your Enthusiasm" ("Frena tu entusiasmo", o "Modera tu emoción"), donde ofrece una versión ficticia y misántropa de sí mismo.

Lo que el protagonista asesina no es la paz, sino la mentira ritualizada que sostiene una armonía muy cómoda, pero ficticia. Su insistencia en la verdad- incluso en la verdad trivial- lo convierte inmediatamente en el chivo expiatorio de una comunidad que prefiere la hipocresía reconfortante al roce de la honestidad.

En este escenario, el discrepante es ridiculizado, tratado como un payaso o un desubicado, un recordatorio de lo que René Girard describía como la necesidad de la masa de unificar sus frustraciones contra una víctima propiciatoria para restaurar una paz ficticia.

Al observar las peripecias de David, asistimos a la anatomía del linchamiento posmoderno. El grupo no ataca la lógica de sus argumentos, sino su falta de "tacto", esa palabra que hoy usamos para camuflar nuestra claudicación ante la falsedad.

Aquí, el ridículo se invierte: no es David quien resulta patético por su franqueza, sino la turba que reacciona con violencia desmedida para proteger el statu quo de su propia idiotez.

Esta violencia es el mecanismo de defensa de lo que José Ortega y Gasset (2005) identificaba como el "hombre-masa", ese individuo que no quiere dar razones ni tener razón, sino que simplemente desea imponer sus vulgares opiniones como si fueran leyes universales.

Arquitectura de la hipocresía

Con preocupación, Ortega y Gasset nos señalaba que "el hombre-masa es el que no se exige nada, sino que es en cada instante lo que ya es, sin esfuerzo de perfección, boya que va a la deriva. (...) Aquí el hombre-masa no desea dar razones, sino que se siente con el derecho a no tener razón y a imponer su sinrazón" (pp. 118-121).

En esta atmósfera de nivelación, aquel que no tiene miedo de discrepar es visto como un error del sistema que debe ser corregido mediante la burla o la expulsión. Convertir al disidente en un payaso es la estrategia más eficaz de la posmodernidad para desactivar el peligro de sus ideas: si logramos que el que dice la verdad parezca un loco o un inadaptado, ya no necesitamos refutar sus razones.

Se produce, entonces, lo que Soren Kierkegaard (2012) denominaba "la nivelación", un proceso donde el individuo es absorbido por "el público", ese monstruo abstracto que anula toda excelencia y toda distinción en nombre de una igualdad mal entendida.

Con amargura, Kierkegaard explicaba que "la nivelación es el predominio de la categoría generación sobre la categoría individuo. (...) Para que la nivelación se produzca verdaderamente hace falta que se introduzca primero un fantasma, cuyo espíritu sea la nivelación, un monstruoso nada, una abstracción: el público" (páginas 71-72).

Esta enfermedad social nos devuelve al eterno retorno de la fábula de Hans Christian Andersen, donde el emperador desfila con un traje inexistente tejido con el hilo de la vanidad y el miedo. El relato no trata sobre la desnudez de un monarca, sino sobre la complicidad de una corte y un pueblo que prefieren validar la nada antes que admitir su propia vulnerabilidad ante la mirada del otro.

En el mundo contemporáneo, ese traje invisible está hecho de "opiniones respetables" que carecen de sustento, pero que todos admiran para no ser tildados de ignorantes o crueles. El grito del niño "¡El rey está desnudo!" no es solo una observación óptica, sino un acto de sabotaje contra la arquitectura de la hipocresía.

Al respecto, Michel Foucault (2004), en sus lecciones sobre el coraje de la verdad, rescató el concepto de "parresía", ese hablar veraz que implica un riesgo para quien lo ejerce. La parresía no es solo decir la verdad, es decirla cuando la estructura de poder- o de la masa- exige el silencio:

"La parresía es la actividad discursiva por la cual alguien afirma, de manera clara y franca, su relación personal con la verdad, y corre un riesgo al hacerlo, pues el decir la verdad es un acto de libertad que se opone a la coacción" (páginas 25-26). Cuando el niño expresa la verdad, no está pidiendo respeto por su opinión, está arrojando un hecho contra el cristal de la mentira colectiva.

Lo trágico de nuestra época es que hoy, si un niño se atreviera a tal proeza, la multitud no despertaría de su letargo, sino que exigiría el respeto por el diseño invisible del sastre y acusaría al niño de carecer de sensibilidad estética o de "odio" hacia el colectivo de la corona.

En pocas palabras, amigos míos, hemos convertido la ceguera voluntaria en un valor ético superior a la visión honesta y sensata. Pregunto, ¿es posible construir una sociedad justa si renunciamos a la jerarquía de los valores y de las ideas? Al claudicar ante el "todo vale", nos quedamos huérfanos de criterios para distinguir lo bello de lo mediocre, lo justo de lo útil y lo verdadero de lo ilusorio.

Esta renuncia nos deja vulnerables ante los demagogos que, sabiendo que su discurso no resiste al mínimo análisis lógico, se refugian en el derecho a la opinión para sembrar el caos. El dolor que produce ver la degradación de la palabra pública debería conmovernos un poquito más, ¿no les parece?

Debería despertarnos esa inquietud socrática que nos impide aceptar las sombras de la caverna como si fueran la luz del sol. Tal vez sea el momento de recuperar el coraje de decir: "No, no respeto tu opinión". No lo digamos desde la soberbia, sino desde el amor a la sabiduría y desde la responsabilidad que tenemos para con los demás.

¿No es, acaso, más honesto y más humano desafiar al otro a pensar mejor que dejarlo naufragar en su propia insensatez? La próxima vez que alguien les pida respeto por una idea que agrede a la razón o a la decencia, preguntémonos: ¿Estamos siendo tolerantes o simplemente estamos siendo cómplices de la estupidez?

¿Estamos dispuestos a sacrificar la verdad en el altar de una falsa armonía? El silencio ante el error no es paz, es desierto y la filosofía, queridos lectores, comienza precisamente donde termina la comodidad de las opiniones aceptadas.

¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por el confort de nuestro silencio? ¿Es nuestra paz social un templo construido sobre los cimientos de la mentira? Piénsenlo,... ¿no les parece?

El autor es docente, escritor y filósofo.

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

  • Arendt, H. (1996). Entre el pasado y el futuro: Ocho ejercicios sobre la reflexión política. (A. Poljak, Trad.). Península. (Original publicado en 1961).
  • Foucault, M. (2004). Discurso y verdad en la antigua Grecia. (F. Fuentes, Trad.). Paidós. (Original publicado en 1983).
  • Girard, R. (1986). El chivo expiatorio. (J. Jordá, Trad.). Anagrama. (Original publicado en 1982).
  • Han, B.-C. (2017). La expulsión de lo distinto. (A. Saratxaga, Trad.). Herder. (Original publicado en 2016).
  • Kierkegaard, S. (2012). La época presente. (V. Gómez, Trad.). Trotta. (Original publicado en 1846).
  • Marina, J. A. (2004). La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez. Anagrama.
  • Mill, J. S. (1984). Sobre la libertad. (P. Levy, Trad.). Alianza Editorial. (Original publicado en 1859).
  • Nietzsche, F. (1972). Así habló Zaratustra. (A. Sánchez Pascual, Trad.). Alianza Editorial. (Original publicado en 1883).
  • Ortega y Gasset, J. (2005). La rebelión de las masas. Alianza Editorial. (Original publicado en 1930).
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Analizando el sentido del chivo expiatorio
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Intentando comprender el misterio del suicidio
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Trump vs. León XIV, segundo round
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Ortega y Gasset y el rol de las universidades
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica El ocaso de la diplomacia ante el mesianismo político
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica El infanticidio como fracaso de la razón jurídica
Tenes que saber
Colectivos en Santa Fe: cómo podría impactar el congelamiento de subsidios para atributos sociales
El Niño gana fuerza y Santa Fe ya mira al Paraná: prevén más lluvias y posibles crecidas hacia fin de año
Tras la foto con 13 gobernadores, Milei trazó la hoja de ruta para el Congreso
Viernes con cielo mayormente nublado y una máxima de 17°C en la ciudad de Santa Fe
Horarios y TV: qué canales transmiten los partidos del Mundial 2026 de este viernes 10 de julio

LO MÁS VISTO

Muerte de Ernestina Pais: qué revelaron los estudios toxicológicos y cuál es la hipótesis clave

1

Muerte de Ernestina Pais: qué revelaron los estudios toxicológicos y cuál es la hipótesis clave

2

La FIFA respondió a las críticas por el arbitraje de Argentina-Egipto

3

Cuatro de los policías acusados por la muerte de Mauro González seguirán presos

4

Con juegos para plazas y veredas nuevas, proyectan mejorar el entorno de un acceso clave de Santa Fe

5

El ex Colón que jugó con el DT de Suiza: “Murat acomoda piezas, no impone”

Te puede interesar

  • Viernes con cielo mayormente nublado y una máxima de 17°C en la ciudad de Santa Fe
  • Horarios y TV: qué canales transmiten los partidos del Mundial 2026 de este viernes 10 de julio
  • Horóscopo de hoy 10 de julio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Piscis: 10 de julio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Acuario: 10 de julio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Capricornio: 10 de julio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Sagitario: 10 de julio de 2026
  • Horóscopo de hoy para Escorpio: 10 de julio de 2026

Política

Del Pacto de Mayo al “test” de reformas Tras la foto con 13 gobernadores, Milei trazó la hoja de ruta para el Congreso
Actividad legislativa Diego Giuliano recorrió la ciudad de Santa Fe por el 9 de Julio y alertó por la crisis productiva
210° aniversario Pullaro encabezó en Rafaela los festejos por el Día de la Independencia
Luego del viaje a Tucumán Milei encabezó el Tedeum oficial en Buenos Aires junto a su Gabinete
En Tucumán Milei firmó las actas protocolares por el 9 de Julio, brindó un discurso y regresó a Buenos Aires

Área Metropolitana

Radiografía local ¿Chigüiro, capibara o carpincho?: los nombres del gigante que habita Santa Fe y alerta en los humedales
Disposición de Nación Colectivos en Santa Fe: cómo podría impactar el congelamiento de subsidios para atributos sociales
Nuevos indicadores confirman el pronóstico El Niño gana fuerza y Santa Fe ya mira al Paraná: prevén más lluvias y posibles crecidas hacia fin de año
Pronóstico Viernes con cielo mayormente nublado y una máxima de 17°C en la ciudad de Santa Fe
Ciudad capital Con juegos para plazas y veredas nuevas, proyectan mejorar el entorno de un acceso clave de Santa Fe

Sucesos

Medidas cautelares Cuatro de los policías acusados por la muerte de Mauro González seguirán presos
Operativo contra el narcomenudeo Desbaratan una red de microtráfico en Rincón tras múltiples allanamientos
Se investiga Robo en una carnicería de Rincón: se llevaron hasta una media res
Buenos Aires Un policía retirado mató a un delincuente al defender a su esposa durante un intento de robo en Avellaneda
Buenos Aires Investigan a estudiantes secundarios por crear y vender imágenes falsas de compañeras desnudas con IA

Información General

Panorama astrológico Horóscopo de hoy 10 de julio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Piscis: 10 de julio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Acuario: 10 de julio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Capricornio: 10 de julio de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Sagitario: 10 de julio de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar