+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Javier Milei
Colón
Unión

OPINIÓN

Peisadilla de viernes

Pande… ¿mía?

Pande… ¿mía?Pande… ¿mía?

Jueves 2.12.2021
 10:56hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Nicolás Peisojovich
Por: 
Nicolás Peisojovich

"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artilugio logramos sobrellevar el pasado". Gabriel García Márquez "El amor en los tiempos del cólera.

Con ligeros trazos literarios de apariencia superflua, solo de apariencia, Gabriel García Márquez poseía la magistral capacidad de poder decir tanto con tan poco. Con un puñado de palabras sueltas, sus textos se transforman en disparadores de imágenes que indefectiblemente te llevan a contemplar el universo desde otro ángulo, diferente y alternativo. Sus lúcidas palabras, su relato fluido y colorido, estaban cargados de ácido humor, crítica y reflexión.

Ya hace siete años de la partida de Gabo, que nos dejó sumidos en cien años de soledad, pero con los ojos bien abiertos, releemos y disfrutamos de su pluma. Como en una Macondo global, vivimos inmersos en una peste, que casi sin querer, nos traslada a aquella peste del insomnio que asoló los días con sus noches desveladas a aquel puñado de casuchas junto al río, que por su disposición, recibían la misma ración de sol.

Nos fuimos acostumbrando, primero a la fuerza y luego por el uso repetitivo de ciertas actitudes y comportamientos impuestos -o autoimpuestos-, a convivir con el Covid19. Pero como quien no quiere la cosa, y por esa capacidad que tenemos los seres humanos y los más o menos humanos de readaptarnos a las condiciones externas y extremas, nos ajustamos. Algunos nos ajustamos el cinto también (pero estirando los agujeritos) pues la primera etapa, la del confinamiento -que ahora relato casi anecdóticamente-, fue dura. Aprendimos a hacer pan casero y tortas varias, a comer a toda hora, a "maratonear" series por streaming y consumir carbohidratos, azúcares y calorías vacías frente a la TV, fruto de disfrutar y de trabajar desde la comodidad del hogar. Kilos más, kilos menos, nos íbamos indignando por las medidas ya no solo del cinturón, sino también del gobierno.

Nos enojamos. Es cierto, estábamos enojados, pues no veíamos el sentido de tal confinamiento cuando nos sentíamos tan lejos de las noticias que nos llegaban minuto a minuto a través de nuestros dispositivos, en las placas y zócalos tremendistas de furioso rojo con cifras fatalistas que nos mostraban a una Italia -siempre bella, histórica y turística- desolada y desértica, al arbitrio de palomas y animales cuasi domésticos. Veíamos las enormes plazas europeas deshabitadas de humanidad y con atisbos apocalípticos.

Nos asustamos. Sí, nos asustamos cuando empezamos a ver que no eran solo cifras, pues esos números tenían la cara de un vecino, un amigo, un pariente, un conocido, y, en el peor de los casos, a nosotros mismos. Mientras familias enteras sufrían por la pérdida de un ser querido, y la pandemia circulaba por nuestras calles, los informativos se llenaban de políticos y opinadores doctorados en "sabetodología" que, según del lado de la mecha en que se encontraban, al principio despotricaban contra las vacunas comunistas y al final, por la falta de las mismas. Finalmente, nos vacunamos.

Nos adaptamos y adoptamos comportamientos que aun hoy tenemos bien asimilados. En diciembre se cumplen dos años desde el descubrimiento de los primeros casos del virus que cambió nuestras vidas... y algunas de nuestras más arraigadas costumbres.

El mate compartido, elemento distintivo de nuestra generosidad de uso comunitario, pasó a ser del disfrute exclusivo de quien es dueño del termo y del mate. Con ojos de cachorro abandonado sentimos ese golpe directo al corazón cuando al llegar a un lugar, vemos y percibimos el desamparo cuando nuestro compañero/a de trabajo, amigo/a, familiar o desconocido/a, no extiende su mano cargada con un verde bien cebado -o no- como una cálida bienvenida.

Las muestras de cariño, ahora son amores no correspondidos. Vas con los brazos abiertos como alas de planeador y te reciben con el puño a medio metro de distancia... de repente te sentís observado por miles de miradas inquisitivas que escrutan tus pensamientos buscando el motivo que te hizo merecer tal destrato de ese amigo del alma. O vas con la mano franca y firme, con el cachete generoso para recibir un amigable ósculo, para obtener de la otra persona un gélido "no, no acostumbro desde hace tiempo al contacto físico"

¿Cuántas veces nos encontramos con alguien en algún lugar y al saludarnos parecíamos jugar al "Piedra, papel o tijera", pero solo usando piedra o papel? Muchas. Uno se acerca con el puño, el otro con la mano abierta, entonces quien llevaba el puño abre la mano, y el otro que saludaba a mano completa, la cierra; repitiéndose el acto dos o tres veces hasta que al final el saludo se da, con puño o con mano, perdiendo los dos; un tijeretazo a la empatía y a la alegría del encuentro. Nos alegramos, pero hasta ahí.

Escenario: la cancha con aforo completo. Nuestro equipo del alma está jugando bien, estamos saltando, cantando, amuchados y pegados unos con otros, fumando y respirando el aire del otro; nuestro equipo hace un gol y miramos al vecino para fundirnos en un abrazo, pero no, cerramos las manos, miramos al cielo, gritamos el gol al firmamento y vemos a nuestros compañeros de colores con alegría en el cuerpo y en los ojos, pero con un festejo íntimo, solitario. Sin importar si estuvimos una hora haciendo fila, respirando el mismo aire, sudando la misma gota, recibiendo la sopa viral circundante en cientos de cuerpos apretados.

Naturalizamos el devenir de la pandemia. Nos acostumbramos a los números, sin racionalizar demasiado si eran muertos o infectados; si los afectados eran personas mayores, adultos de riesgo o adolescentes. Nos fuimos desinteresando de las cepas intervinientes (a esta altura las recordamos vagamente); sabemos que están, pero casi no nos despiertan el interés. Quizás como síntoma de una sobrecarga de información y de opiniones cruzadas o por dañinos intereses creados y teorías infundadas, nuestra argenta humanidad se vio ganada por el hastío.

Nos acomodamos. En este proceso de casi dos años de pandemia, nos habituamos a ciertas costumbres que seguramente quedarán enquistadas en nuestro comportamiento actual y futuro. El uso del barbijo -que dicho sea de paso prácticamente desterró a la gripe- el uso del alcohol, el lavado frenético de manos y esas desmedidas ansias de querer salir como sea y adonde sea.

Subsistimos. La humanidad se acomoda, asimila, subsiste. Pasaron casi dos años, y si bien no percibimos la gravedad de la cuestión, el virus sigue activo, vivito y coleando. Como dice Gabo en la cita al inicio de este texto, nuestro corazón elimina los malos recuerdos para magnificar los buenos. Hoy más que nunca tenemos que tener presente y estar atentos a lo que sucede en Europa. Contamos con las noticias de mañana, el diario de lo que vendrá ya está escrito. Aprendamos a leer entre líneas y a decodificar la realidad.

No estamos inmersos en una novela de realismo mágico. No caigamos en el proceso de tener que rotular para recordar cada cosa que vivimos este último tiempo. La pandemia del Covid19 nos costó demasiado para caer en la peste del insomnio que azotó Macondo en la profusa imaginación de Gabriel García Márquez.

No pierdas la memoria. Anotálo.

Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Nicolás Peisojovich
Por: 
Nicolás Peisojovich
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa
Espacio de reflexión

Además tenés que leer:

  • Por Augusto Munaro Caminar hacia el acantilado
  • Por Augusto Munaro El peso animal de la infancia
TENES QUE SABER
Lago, el abuelo, el nieto y el recuerdo del “pibito” que debutó con solo 15 años
El cielo despide mayo con una "Luna azul": ¿cómo y cuándo ver este fenómeno desde Santa Fe?
De qué se trata la advertencia del FMI por un "pendiente" al gobierno nacional
Owen Crippa: "Es un homenaje a la gesta de Malvinas y un hito que debe recordar a los argentinos nuestra historia"
Paris Saint-Germain es el campeón de la UEFA Champions League 2026

Te puede interesar:


  • Reviví los goles del empate de Colón ante Almirante Brown
  • Así quedó la tabla de posiciones tras la igualdad de Colón ante Almirante Brown
  • De los memes al temible 764: anatomía de la violencia en foros online y redes sociales
  • Juanma Cerúndolo a octavos de Roland Garros, Comesaña afuera
  • Hallaron sin vida a Agostina Vega, la adolescente de 14 años buscada en Córdoba
  • Lago, el abuelo, el nieto y el recuerdo del “pibito” que debutó con solo 15 años
  • El cielo despide mayo con una "Luna azul": ¿cómo y cuándo ver este fenómeno desde Santa Fe?
  • De qué se trata la advertencia del FMI por un "pendiente" al gobierno nacional

Política

Agenda vinculada al sector productivo Fernanda Castellani confirmó su participación en AgroActiva y habló sobre el rumbo económico nacional
Sobre 18 mandatarios Aprobación presidencial: una mujer en el podio, tres “anomalías” y dónde está Milei
Regularización Plan de Financiamiento de Deudas: más de 3 mil santafesinos ya solicitaron el alivio fiscal
Primera foto oficial con Pullaro Angelini ya el lunes en funciones en el ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe
Según el INDEC La administración pública nacional recortó 4.051 puestos en el primer cuatrimestre de 2026

Área Metropolitana

Ciudad capital De cara a los Suramericanos, en Santa Fe podrían abrirse al turismo conventos y otras joyas históricas
Clima Qué dice el pronóstico de este sábado en la ciudad de Santa Fe
Gestión legislativa Concejales se reunieron en Esperanza para unificar normativas urbanas
Respuesta de Poletti “Si cada aumento del boleto debe pasar por una discusión larga en el Concejo, nos quedamos sin servicio en Santa Fe”
Santa Fe ciudad La Fundación Mateo Esquivo recibió pirulincos y anunció obras en sus instalaciones

Sucesos

Peligro profundo De los memes al temible 764: anatomía de la violencia en foros online y redes sociales
En el sudeste de la cuidad Hallaron sin vida a Agostina Vega, la adolescente de 14 años buscada en Córdoba
Violencia, denuncias y Justicia Un médico santafesino dejó el país tras denunciar hostigamiento y falsas acusaciones
Microtráfico Pareja presa tras el hallazgo de un búnker con cocaína y armas en el norte de la ciudad de Santa Fe
En barrio San Lorenzo Un chaleco antibalas salvó a un policía durante un violento incidente en Santa Fe

Información General

Imperdible El cielo despide mayo con una "Luna azul": ¿cómo y cuándo ver este fenómeno desde Santa Fe?
El Aermacchi, patrimonio de Santa Fe Owen Crippa: "Es un homenaje a la gesta de Malvinas y un hito que debe recordar a los argentinos nuestra historia"
Junio 2026 El Consejo Profesional continúa con su calendario de actividades
Ganadería "La Argentina no puede volver a dejar las riendas en el piso": el IPCVA apuesta fuerte a AgroActiva
El himno oficial de la muestra "La canción ya no es mía, es de la gente": Marcos Emanuel le puso voz y sentimiento al alma de AgroActiva
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar