El filósofo alemán Friedrich Nietzsche dijo: "Dios ha muerto, lo hemos matado nosotros". Se quedó con el viernes santo, con una filosofía pesimista. Nosotros también decimos que Cristo murió, pero resucitó y nuestra historia es bien distinta. Por eso, en forma masiva, venimos a la Iglesia para proclamar la gran victoria de la vida sobre la muerte.



































