Brilloni es el cuarto ministro de Seguridad en lo que va de la gestión Perotti. La inició Marcelo Sain, que asumió junto al resto del gabinete con un acto en la Plaza de Mayo y toda la expectativa del comienzo de mandato. Le siguió Jorge Lagna; con el argumento de la pandemia, su acto fue en el Salón Blanco pero a puertas cerradas, mientras los periodistas aguardaban en el hall del edificio con custodia policial y dependían de la buena voluntad del nuevo funcionario – que, afortunadamente, la tuvo- para lograr algún pronunciamiento. En la cronología continuó Rimoldi; acto de asunción con invitados, prensa y en el Salón Blanco. Sin embargo, excusado por el propio gobernador de responder preguntas de los periodistas; "más hechos y menos palabras", había dicho en esa ceremonia el mandatario. Seis meses después, la línea del tiempo ubica al cuarto ministro, ya en la recta final de la gestión. Claudio Brilloni asumió en privado, ni siquiera en el Salón Blanco que había comenzado a prepararse y hasta encontró a algunos invitados desprevenidos que se habían acercado para participar. Un acto minutos antes de las diez de la noche en un despacho de la Gobernación, a puertas cerradas, sin prensa ni invitados especiales; un acto casi en la soledad de una Casa de Gobierno despoblada y en la que sólo quedaban para entonces, unas pocas luces encendidas.