Una hamburguesería rafaelina, en un acto pretendidamente "picaresco", "gracioso" o quizás "original", denominó a uno de sus productos como "Ana Frank", el que puede servirse acompañado por las papas fritas "Adolf". Como es de público conocimiento "El Diario", de la niña Ana Frank, debe entenderse como uno de los tantos actos de resistencia a la barbarie y al salvajismo; Adolf debe considerarse como el paradigma del odio, el racismo, la discriminación, la muerte, la guerra. No sabemos si fue por ignorancia o por provocación; nada disculpa. Lo cierto es que el nombre de ese "combo" es una verdadera afrenta a las víctimas del genocidio perpetrado por los nazis y un ultraje a la condición humana misma, porque es imposible desconocer los tremendos dolores que causó el nazismo a la Humanidad entera, no solo a las comunidades judías europeas. Es bochornoso, repugnante, digno de rechazo y repudio.
































