En situaciones de riesgo es muy importante elegir cuidadosamente qué palabras se utilizan. El comunicado que emitió el jueves al mediodía el Ministerio de Salud provincial indicó “restringir reuniones y eventos multitudinarios en espacios tanto cerrados como abiertos”. Siguió al pie de la letra las indicaciones de Nación, y eso estuvo bien, para unificar un mensaje claro. Pero restringir es reducir; no es prohibir, no es impedir, no es decir con claridad “no se pueden hacer”. Sugería distintas interpretaciones. Entonces ¿qué harán los boliches este fin de semana?; el casino y el shopping ¿pueden continuar abiertos?; los casamientos, cumpleaños o fiestas de 15 ¿se van a realizar? Son incógnitas que no quedaron resueltas, y quedaron a la libre decisión de los organizadores. Recién cerca de las 10 de la noche, la provincia dispuso adherir a la emergencia sanitaria nacional y suspender los espectáculos públicos con concurrencia masiva de público, cuya organización estuviera a cargo del Estado provincial, o cuya realización dependa de su autorización. E instruye a los Municipios y Comunas a proceder en consecuencia.