El 15 de febrero de 2018, Vanesa Castillo salió de la escuela donde trabajaba, en Alto Verde, y fue abordada por un sujeto que se le subió a la moto y desde esa posición la achuchilló reiteradamente con una chuza casera. La maestra murió asesinada, y aunque no conocía al agresor, la fiscalía lo planteó como un caso de violencia de género, al entender que fue elegida como víctima por su condición de mujer y en estado de vulnerabilidad. La familia sigue sosteniendo que la mató un sicario, contratado como represalia por un caso de abuso en el que ella había tomado intervención.


































