El suicidio infanto-juvenil es imposible de entender, y de sólo nombrarlo provoca reacciones viscerales, de rechazo, como de no querer ni hablar de eso, ni oír siquiera nada. Pero es una realidad que existe, incluso en Argentina. Y lo primero que podemos hacer en favor de los suicidas de la infancia y adolescencia, esto es saber. Hay que saber, abrir los ojos, sospechar, puesto que sólo así podremos hacer algo por ellos. Hay que saber para hacer. Y luego pedir que se haga. Ciertas causas del suicidio infanto-juvenil se pueden prevenir.

































