- Ahí hay un problema, Milei no tiene gobernadores, puede tener una bancada minoritaria de senadores y de diputados, lo que llevará a negociar porque está previsto de la época de Alberdi (autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853), no es de la reforma constitucional de 1994. Si bien el Ejecutivo es fuerte, lo que se trata de impedir en el ámbito legislativo es un cambio brusco con leyes paulatinas. Por eso se hace la renovación por mitades en la Cámara de Diputados y por tercios en el Senado, para que los cambios sean graduales y reformistas, no que aparezca uno y cambie todo. El problema de Milei es que quiere cambiar todo. ¿Cómo lidiará con el Congreso para sacar leyes? Si no negocia, se va estrellar. Como antecedente, está el proyecto de modificación de la ley sindical de Raúl Alfonsín, cuando asumió en 1983, impulsando la modificación de los sindicatos para que haya pluralidad y diversidad de internas; fracasó porque los senadores peronistas votaron en contra, siendo un golpazo de entrada, porque a partir de allí tuvo que iniciar negociaciones con los sindicatos y un Ministro de Trabajo fue un sindicalista peronista. En cambio, las reformas del Estado cuando asumió Carlos Menem, fueron negociadas con el radicalismo, implicando el proceso de privatizaciones. Si Milei quiere cambiar todo de golpe, sin negociar, va a chocar contra el establishment de la política; tiene menos presencia política dentro y fuera del Congreso. En qué medida algunas decisiones en políticas públicas pueden afectar, por ejemplo, los supuestos constituciones; todo es una incógnita, no sabemos qué va a hacer. El abanico de propuestas que mostró a lo largo de la campaña es diferente ante la posibilidad concreta de acceder al poder; una cosa es el discurso de campaña de barricada, distinto es cuando uno tiene que enfrentarse con la realidad concreta y no tiene mayoría en el Congreso; ni tampoco, por ejemplo, el supuesto de la Constitución en el "caso de la dolarización".