La decisión “entre todos” los mandatarios subnacionales, la culpabilización de la sociedad por no acatar las recomendaciones de conducta sanitaria preventiva, intenta liberar o al menos repartir responsabilidades políticas. A medida que pasan las horas, queda en evidencia que el gobierno nacional ha perdido la oportunidad de contar con millones de vacunas de Pfizer, pagó las de Astrazeneca que nunca llegaron, pactó con Vladimir Putin por dosis que están lejos de lo prometido y echó a un embajador en Beijing sólo para mejorar apenas en favor de vacunas insuficientes y de menor eficacia relativa.