Urmuz, seudónimo de Demetru Dem. Demetrescu-Buzau (1883-1923), fue un funcionario judicial rumano cuya brevísima obra literaria, apenas unas decenas de páginas, lo convirtió en autor de culto de la vanguardia de su país y en precursor del absurdo en la literatura europea. Su vida concluyó con un suicidio en Bucarest el 23 de noviembre de 1923, y recién en la década de 1930 su escritura comenzó a circular con mayor fuerza gracias a la labor de Sasa Pana (Alexandru Binder), que la difundió en medios vanguardistas. Desde entonces, la crítica lo ha vinculado con la irrupción de las vanguardias históricas y con el porvenir del teatro del absurdo, especialmente en la lectura de Eugène Ionesco, quien lo consideró un antecedente indispensable.



































