Queridos Amigos. Hoy celebramos el décimo cuarto domingo durante el año. El tiempo pasa volando, pero la pregunta que con frecuencia debemos plantearnos es la siguiente: ¿Qué hago con el tiempo y qué hago en el tiempo?... pues el momento presente no volverá jamás. Por eso mismo, los textos bíblicos de hoy nos invitan a reflexionar sobre nuestra vocación profética. En el bautismo, todos los cristianos hemos recibido la misión de ser profetas. Y esta misión nos compromete a vivir y actuar como hombres de Dios en el mundo de hoy, porque una sociedad que deja de escuchar la voz de sus profetas, lentamente se aleja de la verdad y de la prosperidad que Dios nos ha preparado.





































