Cuando la tarifa es plana gana terreno el débito automático. Los consumidores que cuentan con ingresos fijos mensuales seguros -por ejemplo los empleados públicos o los docentes- son más proclives a dejar que los bancos hagan el trabajo del pago, siempre que se trate de un servicio en el que no haya sorpresas. Así, la regla sería que a menor variación del pago mayores chances de anotarlo en el débito automático.



































