Como ocurre con todas las ciudades que crecen, algunos edificios quedan en desuso. Quiebras, sucesiones que no se materializan o simples abandonos por parte de sus ex propietarios generan espacios edilicios vacíos, pero que se convierten en focos de suciedad, inseguridad y proyectan una imagen desagradable para los vecinos y turistas.


































