—En el primer año de gobierno de Onganía, algunos gremios pensaron que se podía mantener una lógica más vandorista de presionar para negociar. Pero en 1968, cuando el gobierno suspendió las convenciones colectivas, congeló salarios y le quitó la personaría gremial a sindicatos importantes como la UOM por declarar huelgas, se produjo una división dentro del sindicalismo peronista, que se concretó en la creación de la CGT de los Argentinos. La idea era que ya no se podía esperar más nada de Onganía y que los enemigos eran el imperialismo, la dictadura y la burocracia sindical. Esto lleva a una discusión hacia el interior del sindicalismo pero también de los sectores más políticos del peronismo, sobre todo de los jóvenes identificados con John Willian Coork, que habían tomado a la Revolución Cubana como un modelo a seguir. Este grupo empieza a fortalecer la idea de la acción armada, y en el ’68 se dan las primeras acciones foquistas como la de Taco Ralo en Tucumán. También se suman agrupaciones del peronismo revolucionario que venían de 1955. En 1969, todos ellos están discutiendo y sin este contexto no se explicaría la bronca, indignación y esa apuesta política sin banderas que es el cordobazo.