-Hay que establecer un dialogo racional donde todos tenemos que entender que debemos ceder un poco. Y no me refiero al tema económico, sino a ideas o prejuicios muy consolidados. Nosotros tenemos que entender que el interior productivo no es un cuco, porque además somos quienes mas hemos hecho por ese interior productivo. Tenemos que intentar un dialogo para que las fronteras culturales, que en este caso establecen una distancia, se disuelvan. Vale lo mismo para sectores de la actividad productiva: tienen que entender en este diálogo que el peronismo expresa un intento de construcción de una mayoría. Que también tiene que incluir una búsqueda de solución de los problemas que se desprenden de un desarrollo económico que a veces, al no producir arraigo o a empujarlos a los grandes centros urbanos, genera un caldo de cultivo que hay que desactivar. Desde el Movimiento Evita creemos que está agotada en parte la inclusión a través del consumo. Porque eso está agotado en términos económicos, pero también en términos políticos culturales, ya que se ha instalado la idea falsa de que el Estado ayuda solamente a los que están mas abajo, lo que no es así. Pero la discusión no debe ser convencer a quienes reciben beneficios del Estado, por ejemplo se les subsidia la energía y el turismo, sino generar las condiciones para que la inclusión sea a través del trabajo, que ya realiza una parte importante de la gente en la economía popular, que es la mitad de la población económicamente activa y que pide a gritos que esa inclusión se dé a través de la incorporación de derechos que ya tienen otros trabajadores y no tanto a algo que es pan para hoy y hambre para mañana, que es el subsidio.