-Sí, totalmente. Siempre me llamó la atención de Alfonsín que, incluso desde el principio de sus actos políticos, que podemos situar a partir del fin de la guerra de Malvinas, como el de la Federación de Box en 1982, están claros los elementos de su proyecto político. Que son una trifecta de derechos políticos, sociales y humanos como algo mutuamente relacionados. También me llamó la atención que, desde el principio de su campaña, la única promesa que él hizo era que ningún niño iba a volver a pasar hambre en el país. Es decir que lo social fue lo central, quizás para reclutar la mayor cantidad de gente posible, pero que también tocó, como hablamos antes, una realidad material del país en ese momento. Recordamos a Alfonsín por los derechos humanos, por el Juicio a las Juntas, por poner en el centro de un pacto democrático los derechos humanos, pero su visión democrática era mucho más ambiciosa y fue resumida en su lema famoso de que con la democracia se come, se cura y se educa.