El paso del tiempo no asusta en los ámbitos parlamentarios, pero como dijo un convencional experimentado muy temprano el martes 15, en un diálogo informal y reservado, "la Convención es efímera", se agotará muy pronto. Todo lo contrario de la eternidad con la que parecen convivir cómodamente legisladores, concejales, miembros de comisiones comunales cuando saben que siempre habrá una próxima sesión para volver sobre algún tema, como pasa con las preferencias que se renuevan tantas veces. En los cuerpos parlamentarios todo lleva mucho más tiempo. Esta semana, lo que se estableció fue eso: cómo se organizará lo (poco) que resta para completar las ocho semanas que cambiarán la Carta Magna de Santa Fe. Son horas históricas, propias de un momento extraordinario desde el punto de vista de las instituciones. Y sin embargo requiere de agotadores tiempos muertos.