- No hay que serlo. Estuve en muchos lugares del mundo donde tengo colegas, hago colaboraciones y trabajo con gente que tiene una inteligencia normal que le permite deducir cosas. Sin embargo, una de las características fundamentales que hay que tener para ser científico es la capacidad de adaptarse y soportar el fracaso. Cuando se hace un trabajo rutinario, uno se puede equivocar y el problema se puede resolver. En nuestro trabajo, en cambio, hay mucha prueba y error; el propio método científico implica que a partir de una observación se hace una hipótesis que tiene que ser corroborada o refutada por el método experimental. Puede ocurrir que no funcione y hay que "aguantarse" que no funcione aunque a lo mejor esa etapa llevó un año de trabajo. Hay otro tipo de problemas más para los científicos experimentales, y es que hay cosas ajenas a nosotros, por ejemplo, que se corte la luz. Entonces, tenés un experimento corriendo en un equipo, se corta la luz y hay que empezar de nuevo. Eso implica enojarse y eso está bien. Pero al día siguiente hay que renovar energías y decir "lo hago de nuevo".