Al respecto, en aquel momento, la concursada se sinceró al dar cuenta que “el destino final de este recurso no es otro que alcanzar la tutela jurídica de la Corte Suprema Nacional, que garantice el pleno ejercicio de los derechos constitucionales de legalidad, igualdad, debido proceso, defensa en juicio y propiedad, y para ello, se requiere agotar las instancias locales”. En rigor de verdad, eso fue exactamente lo que ocurrió: con el reciente fallo de la Cámara rafaelina, todas las instancias provinciales quedaron agotadas. De ahora en más, la cerealera juega su última suerte para homologar su acuerdo con acreedores en la Corte nacional, donde tiene ingresado un recurso federal.