El momento de explosión de un grupo de comensales, representantes del bar "El buen humor" de Carlos Pellegrini, puso de manifiesto el sentir del comerciante santafesino y del prestador de servicios, que día tras día abre sus puertas o sale a la calle buscando un sueño. Ese fue el galardón mayor de una noche inolvidable en el norte de la provincia, que tuvo a San Justo -cabecera departamental- como anfitriona de un día histórico, tanto durante la tarde como por la noche.


































