La transformación que atraviesa el transporte urbano a partir del arribo de las aplicaciones de viajes urbanos abrió una discusión que excede la competencia entre taxis y estos nuevos servicios. Semanas atrás, y a cuenta de que la Asociación de Mujeres Conductoras (AMC) llevó al Concejo Municipal un proyecto para fortalecer las herramientas de prevención y abordaje de las violencias por motivos de género en los ámbitos vinculados a la prestación de servicios públicos, la inquietud puso de relieve una realidad: que las personas trabajando en las aplicaciones no tienen el requerimiento de este tipo de formación, presentando un potencial peligro para quienes se suben a esos autos.


































