El Vivero Inclusivo de San Lorenzo demuestra que el compromiso con la inclusión y el trabajo no se toma vacaciones.
El Vivero Inclusivo de San Lorenzo continúa funcionando durante todo el verano y mantiene abiertas sus puertas a la comunidad. Ubicado en el predio de Islas Malvinas y Suiza, el espacio ofrece plantines ornamentales, aromáticos y hortícolas producidos por jóvenes con discapacidad que participan del programa, combinando inclusión social, formación laboral y cuidado del ambiente.

El Vivero Inclusivo de San Lorenzo demuestra que el compromiso con la inclusión y el trabajo no se toma vacaciones.
Durante todo el verano, el predio ubicado en la intersección de Islas Malvinas y Suiza permanece abierto al público los días lunes, miércoles y viernes, de 8.30 a 10.30 h, ofreciendo una amplia variedad de plantines ornamentales, aromáticos y hortícolas.
La producción que se comercializa es realizada íntegramente por los chicos y chicas que forman parte del programa, quienes encuentran en este espacio una oportunidad concreta de aprendizaje, desarrollo personal y participación activa en la vida comunitaria.
El vivero funciona bajo la órbita de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de San Lorenzo y cuenta con una trayectoria de más de diez años. Desde su creación, el programa brinda contención y formación laboral a jóvenes con discapacidad mayores de 16 años, promoviendo la igualdad de oportunidades y la construcción de autonomía.
A lo largo del tiempo, el Vivero Inclusivo se consolidó como una experiencia de referencia en materia de inclusión social, al combinar capacitación, trabajo productivo y acompañamiento profesional.
El trabajo cotidiano se desarrolla bajo la coordinación de dos maestras integradoras y un ingeniero agrónomo, quienes acompañan a los jóvenes en cada una de las etapas del proceso productivo. Allí aprenden desde la preparación del sustrato y la confección de plantines hasta tareas más complejas como trasplante, riego, desmalezamiento, fertilización, corte de césped y tratamientos sanitarios.
Este abordaje integral les permite adquirir conocimientos técnicos, hábitos laborales y responsabilidades que resultan fundamentales para su desarrollo personal y social.
Los plantines producidos en el vivero se comercializan tanto en ferias como de manera regular tres veces por semana en el propio predio. Esta dinámica posibilita que los participantes obtengan un ingreso propio, fortaleciendo su independencia económica y su autoestima.
Más allá del aspecto productivo, el contacto con los vecinos que se acercan al vivero genera un valioso intercambio social, favoreciendo la inclusión y la visibilización del trabajo que realizan los jóvenes.
Además de la venta al público, parte de la producción del Vivero Inclusivo se destina a la parquización de espacios públicos de la ciudad. De esta manera, el programa también contribuye al embellecimiento urbano y al cuidado del ambiente, reforzando su impacto positivo en la comunidad.
El Vivero Inclusivo de San Lorenzo se consolida así como un espacio donde la inclusión social, la formación laboral y el compromiso ambiental se articulan de manera concreta, demostrando que el trabajo sostenido y con sentido social puede florecer durante todo el año.




